lunes, 25 de abril de 2011

TEMA 7 Expandido

Una pequeña ayuda para el tema que explicamos en clase, "Las transformaciones económicas en la España Liberal".
Suerte


 La España Liberal (1808- 1868).

I. 1 La crisis del Antiguo Régimen. 1808- 1834.

Tema 1. La Guerra de Independencia (1808- 1814).
En estos años aparece una doble vertiente, por un lado un proceso de construcción, con las Juntas y un proceso de destrucción, con la propia guerra, unido a la presencia de un rey extranjero, José I, reformista afrancesado. Otro aspecto destacado es la presencia de la mujer en el ámbito bélico, con el ejemplo de Agustina de Aragón. No se considera la guerra como un hecho nacional aislado, sino como una guerra de liberación llevada a cabo de forma conjunta entre ejército y población civil dentro de otros procesos más amplios. A nivel internacional es una guerra pionera frente a las posteriores ocupaciones napoleónicas en Rusia y Alemania. También desencadena el movimiento emancipador de América. A nivel español activa un proceso revolucionario frente a la monarquía española, siendo 1808 la fecha que marca la contemporaneidad de España. La guerra desencadena crisis políticas e institucionales junto con un proceso revolucionario, pero no puede hablarse de revolución social.
v     El inicio de la guerra: etapas. La guerrilla.
En 1808 se desvelan tensiones políticas y sociales de años anteriores, destacando:
a) Confluyen un régimen caduco con un rey absoluto y unas instituciones inoperantes.
b) Situación inestable apoyada por la cesión de la soberanía a un rey extranjero con iniciativas reformistas.
c) Levantamiento popular antifrancés en forma de Juntas y con un discurso revolucionario que culmina en las Cortes de Cádiz.
Napoleón se interesa por España porque necesita reafirmar su hegemonía frente a Gran Bretaña, con intentos de sumisión intentando bloquear las rutas comerciales por mar para retener su poderío económico. España era paso obligado para Portugal y desde ahí Napoleón deseaba dominar las zonas marítimas. Antes del Tratado de Fointanebleau (1807) los tropas francesas fueron entrando en España camino de Portugal con el beneplácito de Carlos IV y de Godoy. Por medio aparecen las conjuras políticas que desembocan en el Motín de Aranjuez (1808), surgido por la actitud de Godoy. Carlos IV ideó una política reformista que supuso el cambio de cargos importantes por su propia camarilla palaciega. Los desplazados vieron como sus privilegios disminuían, perdiendo poder en los puestos de decisión institucionales, por lo que intentan derrocar a Godoy y hacer que Carlos IV sea sustituido por Fernando VII. El motín fue la suma de todas estas conjuras, uniéndose revueltas populares y un proceso de desprestigio de Godoy. En esta conjura Carlos IV abdica, por lo que Napoleón aprovecha ese vacío de poder y toma Madrid en marzo de 1808. En este momento la familia real se exilia en Bayona, con Fernando VII a la cabeza. Ante la negativa de pacto solicitada por Fernando VII, José I, hermano de Napoleón, será nombrado rey. El 2 de mayo ocupa un lugar destacado en la historia española, pero debe verse como una parte del motín. Progresivamente el descontento se extiende, con las primeras revueltas y con represalias por parte de las tropas napoleónicas, mientras que las tropas españolas no actúan por orden del Consejo de Castilla, institución dejada por Fernando VII. El odio hacia los franceses aumenta y piden la vuelta de su rey, en lugar de José I. La respuesta del pueblo español no la esperaba Napoleón y es aquí donde comienza la guerra de liberación española. El proceso militar se puede dividir en cuatro etapas:
1.      Verano de 1808, con la Batalla de Bailén como hecho destacado.
2.      Campaña de 1808- 1809, liderada por Napoleón.
3.      1809- 1811, época de triunfos franceses.
4.      1811- 1814, derrota de los franceses gracias a una ofensiva hispano- inglesa.
Una de las consecuencias del levantamiento es la aparición de guerrillas o guerra de pequeños grupos estratégicos que acosan al ejército profesional francés, rompiendo las estrategias bélicas de Napoleón. Este sistema inaugura un sistema de combatir en la Época Contemporánea. El sistema de guerrillas se basa en la complicidad de la población civil, con un importante papel de la mujer en la retaguardia, obteniendo información para los guerrilleros (las taberneras). Otro aspecto básico es el perfecto conocimiento del terreno, útil para emboscadas. Napoleón tiene que enviar más tropas para combatir con un ejército regular y para luchar contra las guerrillas. Las guerrillas contaban con un líder carismático, en ocasiones clérigos, como el cura Merino, surgiendo finalmente el lema Dios, patria y rey. Según Karl Marx (en La Revolución en España) la evolución de la guerrilla pasa por tres momentos:
1.Pueblo con variopinto conjunto de aldeanos.
2.Se convierten en una fuerza autónoma que acogía desertores franceses y que genera, según la literatura, bandidos románticos, como Curro Jiménez.
3.Transformación en paraejército, con una menor relación con la población y dirigido por caudillos que actúan como dirigentes militares.
v     El reinado de José I: los afrancesados.
El nuevo rey, José I, contaba con un equipo de consejeros, los denominados afrancesados, de corte liberal. Su reinado comienza en julio de 1808, con su llegada a España y durará hasta agosto de 1813. Al llegar encuentra un pueblo en armas, y debe solucionar cuestiones como la reforma de las instituciones, el problema financiero y lleva cabo una pacificación al no reconocer el pueblo la sustitución. También tenía que solucionar problemas con el Imperio Napoleónico por la negativa de devolver el norte de España. El reinado puede dividirse en dos etapas: 1. Etapa de captación, con intentos de atraer a los españoles y a los líderes de los movimientos guerrilleros. Los argumentos de atracción eran la integridad nacional y la conveniencia mutua. La Batalla de Bailén, en 1808, supone un cambio en las relaciones entre los dos hermanos. José I abogaba por una negociación, pero Napoleón no la acepta, por lo que el primero presenta su dimisión, que no se llega a consumar; 2. Etapa basada en la creación de una administración propia y extensión de la negociación a todo el territorio español, con dos bandos que intentan atraerlo: los afrancesados y franceses heterodoxos y los imperiales y mariscales, que consideran a José como un general y no como un rey, pues ese sería Napoleón.
Como Napoleón estaba en la campaña contra Rusia le cede el poder a José, pero en ese momento las Cortes ya estaban reunidas, por lo que en 1813 se va a Francia.
Las ideas reformistas de José eran: eliminación de prácticas medievales, reducción del número de conventos usando sus beneficios para paliar el gasto público, anulación de la Santa Inquisición y atención a la instrucción pública, con la laicización de la enseñanza y con la creación de una junta consultiva de instrucción. Paralelamente las Cortes de Cádiz elaboran el Informe Quintana (1813) similar al Calomarde francés.
En su reinado José I fue apoyado por los afrancesados, españoles que fueron condenados por todos los sectores sociales, pidiendo incluso Napoleón clemencia a Fernando VII. Dentro de los afrancesados se distinguen dos familias, los obligados por los franceses y los convencidos. También hay grupos de comerciantes, libreros, unidos por la utopía, la idea de cambio, la regeneración y la modernización del país. Sus motivaciones se dividen en dos: las políticas, con la progresiva implantación de reformas, con la defensa de la monarquía como forma de Estado, sin atender a dinastías concretas, y con una base legal; y las históricas, intentando evitar el desmembramiento de España, conservar las colonias en América, y con la ocupación de cargos administrativos. Fueron atacados por los absolutistas, por sus ideas avanzadas, y por los liberales, porque su programa era excesivamente tibio. Los afrancesados serán acusados de traidores y fueron represaliados a partir de 1814, con más de 12.000 familias exiliadas. Cuando Fernando VII vuelve lo hace con una condición, no tomar represalias contra los ayudantes de su hermano, pacto que incumple. A los que retornan del exilio se les prohíbe ocupar cargos importantes, se les embarga económicamente y no se les permite vivir en grandes ciudades.
v     El comienzo del proceso revolucionario: el fenómeno juntista.
Paralelamente se desarrolla el proceso juntista, con una evolución general (juntas locales, provinciales, central y regencia), siendo la base de las futuras Cortes. Ante este vacío de poder se empiezan a reunir Juntas Locales, con una novedad, su creación al margen de las instituciones del Antiguo Régimen, siendo decisivo el enfrentamiento con el Consejo de Castilla. Por esto aparece la opinión pública, puesto de manifiesto en el combate de pasquines y folletos. Esto crea la idea de que los españoles pueden arbitrar en asuntos políticos. Con las juntas aparece el poder popular y desaparece el poder supremo de Dios, e incluso toman decisiones como la declaración de la guerra a Francia o asuntos relativos a los tributos. Destacan dos hechos, como son la composición de las Juntas y su moderada evolución. Las Juntas las componen personas representativas del Antiguo Régimen, evidente en las Juntas Provinciales, con una minoría de representación popular. Joseph Fontana cree que no fueron populares ni en su composición ni en sus planteamientos. La Junta Central, creada en septiembre de 1808, aparece para que aglutine al resto de juntas locales y provinciales y para que coordine la guerra. Tuvo dificultades para reunirse, por conflictos internos desde el principio. Algunas Juntas provinciales (Sevilla, Valencia) creen que debe ser sólo  una coordinadora, mientras que otras creen que las provinciales deben desaparecer. La Junta Central la componían 35 miembros con mayoría nobiliaria que conciertan una reunión con el Consejo de Castilla. Esta es una decisión que daba poder al enemigo, al no contar con el Antiguo Régimen. La Junta Central no se queda quieta y promueve acciones como consultas al país. Las respuestas participan de una tendencia al cambio, pero la invasión de Andalucía hace que la Junta se desplace a Cádiz iniciando un proceso de desprestigio que culminará en 1810 con su desaparición y la imposición de una regencia. Las Cortes se reunirán en 1810 en Cádiz. 
v     Las Cortes de Cádiz y el proyecto de Estado liberal. La constitución de 1812.
Dentro de la actuación de las Cortes se distinguen tres partes: 1810- 1812, con la creación de la constitución; 1812- 1813, con reformas varias; y 1813, con una serie de reformas económicas. Frente a la idea jovellanista de elección por estamentos aparece el sufragio indirecto y masculino (un diputado por 50.000 habitantes por un periodo de 2 años). El criterio para poder ser elegido se basa en la renta y en la residencia. Las Cortes promulgan una serie de leyes, base de la burguesía revolucionaria, con una obra dividida en: 1. Elaboración de una constitución; 2. Decretos con otras disposiciones. En la constitución aparecen las bases del Estado liberal, con un consenso entre liberales y absolutistas. Existía una constitución previa, la de Bayona, que incluía elementos afrancesados y liberales.
Los pilares más importantes son de la Constitución, aprobada el 19 de marzo de 1812, son:
1.      Proclamación del principio de soberanía popular, que reside en todos los ciudadanos y expresados en las Cortes.
2.      Derecho del pueblo a establecer las leyes fundamentales.
3.      Separación de los 3 poderes, residiendo el ejecutivo en rey y ministros, controlados por las Cortes, el legislativo en las Cortes como depositarias de la voluntad popular y el judicial en los Tribunales de Justicia, con la uniformidad de la justicia y la simplificación del mecanismo.
Las Cortes llevan a cabo obras de carácter legislativo, con los principios de igualdad, libertad y propiedad. Según Artola la organización social se asienta en una concepción antropológica de la felicidad, identificando esta con la propiedad material. Paralelamente se lleva a cabo la extinción del régimen señorial, del gremial, proyectos desamortizadores.
En el aspecto económico se intenta iniciar un sistema fiscal moderno con la universalización territorial de las contribuciones (desaparición del diezmo) y con la proporcionalidad de las contribuciones y de la riqueza.


Tema 2. Absolutismo y liberalismo (1814- 1820).
Las élites del Antiguo Régimen ponen en práctica una estrategia basada en la utilización del clero como medio de difusión antiliberal. En mayo de 1814 vuelve el rey Fernando VII el deseado y hasta marzo de 1820 mantendrá un Estado Absoluto política e institucionalmente. En 1813 Napoleón le había hecho firmar a Fernando el Tratado de Valemçay, por el que no tomaría represalias contra los afrancesados. En el gobierno Fernando VII estará acompañado por el general Elío. El manifiesta de los Persas, firmado por 60 absolutistas, es una abalanza al rey, en el que le piden la anulación de la constitución y la vuelta a las Cortes anteriores, a lo que Fernando accede, con la reinstauración de la sociedad estamental, de la Inquisición y con medidas contra los afrancesados.
v     El absolutismo español en el marco de la Europa restaurada.
La vuelta al absolutismo se enmarca en la Europa de la Restauración como modelo de gobierno en sustitución del régimen napoleónico. Cuando los ejércitos napoleónicos son derrotados se fijan las relaciones internacionales, con la Cuádruple Alianza (Prusia, Rusia, Austria e Inglaterra) que actuarían en países donde la monarquía absoluta se viera atacada. Esta vuelta atrás pone en evidencia la fragilidad de la monarquía absoluta y la proliferación de foros revolucionarios. Una de las cosas más características de este primer periodo del reinado es la represión, con la aparición de una oposición interna al régimen. Los liberales esperaban una amnistía para el día de san Fernando, que nunca llegaría. Las prácticas represivas no eran nuevas, con una represión basada en el castigo del delito político. Fernando VII se ve rodeado por una camarilla, que implanta la denuncia como medio para hacerse con un cargo. La detención de ministros liberales fue importante, haciendo caso omiso del Tratado de Valemçay. La represión se ejerce de manera tan cruel que las Cortes europeas solicita una rebaja, por lo que en 1818 se crean comisiones de seguridad pública.
v     El primer absolutismo fernandino. Oposición interna: las sociedades secretas.
Los instrumentos básicos que usan los liberales son las sociedades secretas y los pronunciamientos. Las sociedades secretas o clubes abiertos a la discusión política se basan en la difusión de las ideas liberales y de la Constitución de Cádiz, tomando referencias de Italia, Inglaterra y Portugal. También existirán sociedades secretas absolutistas (el Ángel Exterminador, la Estrella Apostólica). Entre los movimientos liberales destacan la masonería, los comuneros y los carbonarios, sociedades radicales que se plantean el sistema de gobierno. Actúan de forma secreta y de boca en boca, con el uso de pregoneros para atraer adeptos a la constitución, y de canciones populares. La implicación política se basa en la revolución burguesa y en las ideas románticas de la época. Esto se consigue con la creación de una opinión pública, con el reclutamiento de partidarios, lances con los exiliados, pequeños motines.
v     Los pronunciamientos.
Otro instrumento son los pronunciamientos, que surgen gracias a la conspiración civil y a la revuelta militar, protagonizados por el ejército debido a las transformaciones que sufrieron en la guerra, a la introducción de las ideas liberales, a una readaptación a partir de 1814 de la composición popular (reclutamiento de clases medias y bajas),  y a la sustitución de los méritos de guerra por el grado de cercanía con respecto al rey. Los pronunciamientos más significativos son el de Mina en Pamplona (1814), el de Porlier en La Coruña (1815), el del general Lacy en Barcelona (1817) y el de Vidal en Valencia (1819). El mecanismo era siempre el mismo, con el levantamiento de una parte del ejército, muchas veces infructuoso. Todos estos sublevados fueron fusilados, excepto Mina. Este sistema de pronunciamientos toma rasgos de las guerrillas en lo referente a la insurrección civil. No tienen la fuerza suficiente para derrocar al rey, pero el ajusticiamiento de estos tres sublevados provoca un estado de descontento en el ejército, por lo que los pronunciamientos decrecen. En 1818 hay una crisis en gobierno de Fernando VII, por la cual son cesados tres ministros: Pizarro (ministro de Estado), Figuerola (ministro de Guerra) y Garay (ministro de Hacienda). Pizarro fue destituido por hacer concesiones a EE. UU de territorios en Florida, Garay por intentar implantar un sistema fiscal doble, que fracasa por ser una contradicción. Figuerola decide enviar una tropa de unos 15.000 hombres en 1819 para pacificar colonias sublevadas. Este número de hombres se concentra en Andalucía para partir desde aquí por mar a las colonias. En enero de 1820, sin consultar a los civiles, Rafael del Riego proclama en Cabezas de San Juan (Sevilla) la Constitución de 1812. En un primer momento existió una falta de coordinación, pero en febrero ya es apoyado por ciudades importantes (Barcelona, Zaragoza, Pamplona). Los factores que hicieron que este pronunciamiento triunfe se relacionan con las medidas de Figuerola, ya que se habían acuartelado un gran número de soldados, hacinados, en condiciones insalubres y con el rumor de que los barcos eran defectuosos, ya que Vázquez Figuerola había comprado 5 barcos a los rusos y se creía que estaban podridos. Todo esto, unido a un brote de peste amarilla, provoca la diseminación de los soldados por toda España. El 10 de marzo el rey se ve obligado a jurar la constitución ante la posibilidad de un exilio permanente en caso de negativa (Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional).


Tema 3. El trienio liberal (1820- 1823).
El primer paso fue el pronunciamiento de Riego, aunque con una base de oposición ya desde 1817 y con la crisis de gobierno de 1818. En esta época la familia liberal se divide en moderados y exaltados. Es una etapa de vital importancia porque se ponen en práctica las reformas diseñadas entre 1810- 1814, poniéndose en evidencia las contradicciones de la revolución liberal española. El trienio crea la legislación precisa, los mecanismos políticos, difunden las ideas liberales y preparan los instrumentos económicos. Según Gil Novales en el trienio las fuerzas sociales se miden mutuamente: la burguesía, dispuesta a realizar su revolución al margen del pueblo, acudiendo al modelo juntista que desemboca en la Junta Gubernativa de Madrid, que nacen con afán de corrección de las anteriores Juntas. Su objetivo es arrancar la revolución a sus protagonistas y asegurar el control del sector moderado sobre los mecanismos políticos; y los grupos sociales más comprometidos con la revolución, que exigen el mantenimiento de las libertades de la Constitución, llevando a cabo actos de desobediencia civil. Según Fontana el esquema reformista podría ser: 1. Respeto de los derechos de las antiguas clases dominantes y reformas en latifundios y señoríos; 2. Beneficiar a los pequeños y medianos propietarios, que pasarían a la burguesía agraria; 3. Procurar que la masa de jornaleros y campesinos sin tierra se transformen en trabajadores urbanos. El modelo de revolución no es el francés, sino el prusiano.



v     Evolución política del trienio: entre el moderantismo y la radicalización.
Riego se pronuncia en enero de 1820 y en marzo Fernando VII jura la Constitución, comenzando aquí el trienio. Se distinguen varias etapas:
1. Marzo- julio 1820: Gobierno de los Presidiarios, con personajes como Cangas Argüelles;
2. Etapa moderada, con dos fases: julio 1820- 1821 y marzo 1821- julio 1822;
3. Etapa exaltada, con dos fases: julio 1822- febrero 1823 (Evaristo Sanmiguel) y febrero- noviembre 1823.
La primera etapa, que va de marzo a julio de 1820, se caracteriza por ser un periodo revolucionario, extendiéndose el pronunciamiento a las grandes capitales. Se crean Juntas locales que desembocan en la Junta Gubernativa de Madrid, a la espera de la convocatoria de Cortes, que se hará en julio. En marzo se forma el primer gobierno liberal, formado por represaliados de la etapa fernandina (conde de Toreno, Cangas Argüelles). No desean una radicalización del liberalismo, por lo que arrancan concesiones de Fernando VII para garantizar estabilidad política e institucional. Se desea continuar la labor de las Cortes de Cádiz, pero sin secundar movimientos populares, desapareciendo las Juntas. En esta época aparecen dos frentes liberales opuestos a los realistas, los moderados o doceañistas, mayoría reformista que dicen que la revolución ya estaba hecha, por lo que esperaban el inicio del gobierno y la obediencia del pueblo. Se les atribuye la herencia de Cádiz, pero sin radicalismo. La solución para un brote reaccionario sería la creación de una segunda cámara y una serie de limitaciones al monarca. Pretenden una transacción con las élites del Antiguo Régimen, idea que define al liberalismo español de los años 30; y los exaltados o veinteañistas, más radicales. Consideran que la revolución no está hecha, también herederos de Cádiz, pero viéndola en peligro por el moderantismo anterior. Se ven apoyados por sectores urbanos radicales, la milicia nacional y las capas jóvenes del ejército. Los exaltados consideran un acercamiento al pueblo, reclamando su protagonismo, siendo los impulsores de las sociedades patrióticas. Un episodio destacado es la batalla de Platerías, en septiembre de 1821, entre milicia nacional y guardia real.
En la segunda etapa se empiezan a aprobar desamortizaciones, libertad de imprenta, abolición de la Inquisición, de mayorazgos. Los realistas comienzan a movilizarse y en noviembre de 1820 comienzan las conspiraciones realistas, provocando un acercamiento entre los liberales. El trienio toma un matiz más moderado para evitar estas conspiraciones. En la primavera de 1822 recorren los campos de Cataluña y del País Vasco, constituyendo la regencia de Seu de Urgel y comienza un proceso de petición de ayuda a Europa. En septiembre de 1822 se reúne en Verona la Santa Alianza. Entre febrero y noviembre de 1823 los exaltados gobiernan, con un periodo de caos y con el abandono de Madrid por Sevilla y luego Cádiz, familia real incluida. En este momento se produce la invasión extranjera, con los Cien Mil Hijos de San Luis, capitaneada por el duque de Angulema.
v     Las reformas en el trienio.
Las principales reformas se centran en:
I. Cuestión religiosa. Al ser un freno el poder ideológico y económico de la Iglesia se intenta interrumpir, surgiendo la instrucción pública y modificándose la posesión de tierras del clero. No existía un movimiento anticlerical profundo, aunque se tomaron medidas contra la autonomía de la Iglesia, como la eliminación de fueros, la obligación de difundir la Constitución desde el púlpito, la supresión y agrupación de los conventos (como la Compañía de Jesús), se favorece la exclaustración y se incorporan los beneficios obtenidos al tesoro público. La intención se centra en la organización de la estructura de la Iglesia.
II. Reformas administrativas, con una proyección social clara, destacando reformas en el ejército, reorganizándose la milicia nacional, de carácter voluntario y formada por ciudadanos encargados de la defensa de los valores constitucionales. Todos las capitales de provincia tenían su milicia, así como los Ayuntamientos que los necesitasen, que además se encargaban de mantenerlos, aunque los propios milicianos tenían que costearse su uniforme. Durante el periodo moderado se intentó institucionalizarlo, aunque no cuajó por la oposición exaltada, por lo que siguió siendo voluntario. También destaca la Ley de Beneficencia, de septiembre de 1822, procurando sacar a la Iglesia las instituciones de beneficencia, los orfanatos, que serán controlados por los municipios. Otra reforma fue la división provincial en 52 provincias, con Ayuntamientos formados por alcaldes elegidos por el pueblo. Los ayuntamientos tienen atribuciones como la milicia, la instrucción pública. Se revisan los Códigos civiles mercantiles y el Código Penal, de influencia francesa, desapareciendo las penas incompatibles con la dignidad humana. Tampoco podía existir la confiscación de bienes como pena, considerándose un delito personal que no debe afectar a la familia. Lo último fue la redacción del reglamento general de Instrucción Pública, basado en el Informe Quintana de 1813, con tres niveles de educación, el primario, el secundario, con la creación de muchos institutos, y el universitario, con 10 universidades nuevas y con el rango de Universidad Central para la universidad de Madrid.
III. Reformas Hacendísticas, basado en la supresión del diezmo, junto con la imposición de las ideas liberales. Existe una crisis estructural de la agricultura, víctima del acaparamiento de tierras por parte de nobleza e Iglesia, que se apropia del excedente, imposibilitando inversiones. Debido al proceso descolonizador se interrumpen los intercambios comerciales con América, afectando a núcleos urbanos catalanes. La mala calidad de vida de un amplio sector social también dificulta el comercio. Surgen dos posibilidades, la de cargar con más impuestos a la población o eliminar esos obstáculos que frenan el desarrollo del país. Una de las primeras medidas se centra en los ataques a la Iglesia, para restarle esa renta. El diezmo era un impuesto sobre producto bruto, destinado al mantenimiento del clero (1/10 de la cosecha), con origen a finales del XVIII y con resistencia colectivas, incluyendo nuevos cultivos, poniendo pleitos, o con resistencias individuales a través del fraude (ocultación, reducción). En 1820 se lleva a cabo en Cortes un debate que versa sobre la supresión del diezmo, con la intención de desmontar el poder de la Iglesia. Una cuestión se centra en la reconversión de la típica familia liberal, con dos ramas, los moderados, preocupados por la oposición de los sectores del Antiguo Régimen, y los exaltados, que hablan en términos de justicia y riqueza material. Esta tesis encuentra apoyo popular, con resistencia al pago de diezmos. Las Cortes no se pronunciarán a favor de la abolición por el temor de que se presenta como un argumento antirreligioso, por la merma hacendística que supone y porque el sector más retrógrado de las Cortes consideraban que el pueblo reconocía este impuesto como un derecho divino. En 1821 Canga Argüelles propone la mitad del diezmo, decisión aprobada, aunque con problemas en su aplicación por el censo, por lo que esta política económica fracasa. Paralelamente surge una propaganda antidecimal, de mano de los exaltados, y decisiones de las Cortes contra una contribución secular.
v     Culturas y mentalidades. Las sociedades patrióticas como foco de difusión.
El trienio fue una época rica en letra impresa (Gil Novales). Esto se debió a un interés por los folletos, los pasquines, llevándose la libertad de expresión al máximo, sobre todo en sociedades urbanas. Las sociedades patrióticas tienen que ver con esta proliferación de información, ya en 1820, formando parte del movimiento urbano- liberal. Su grado de organización varía, apareciendo incluso estatutos, todas con especial conexión con la prensa. También crean sus propias organizaciones de difusión, desligándose de los clubes jacobinos y con una progresiva radicalización. En la rama moderada se les considera peligrosos, al contar con el apoyo del sector exaltado, por lo que se intenta una institucionalización. Gil Novales habla de 680 sociedades patrióticas, con incidencia en la vida urbana. Para controlarlas se crea una Junta de Protección de la Imprenta. Progresivamente aparece una oposición externa, encarnada por la Cuádruple Alianza europea, con apoyos, siendo la Constitución del 12 el referente liberal de la época. El pronunciamiento de Riego supuso el primer ataque real al legitimismo. La experiencia de 1820 se extendió a Portugal, Italia, Rusia, Prusia, lo que alarma a los legitimistas que desean ponerle fin tal como estaba incluido en los cánones de la Santa Alianza. Dentro de esta organización hay posturas diferentes, con reticencias de Francia, por no cumplir Fernando VII la amnistía a los afrancesados, e Inglaterra, con intereses comerciales en las colonias. La oposición interior fue dura por los numerosos levantamientos realistas, ya en 1820, y con especial virulencia en 1822. Se forma un grupo de oposición que incluye al clero y a representantes absolutistas. Los levantamientos realistas cuentan con factores favorables, por el eco popular que encuentran estos levantamientos realistas, con la oposición de los liberales en materia eclesiástica, base de la mentalidad rural. Se habla de la Constitución en el momento de hablarse de impuestos, viendo la supresión del diezmo como un instrumento demoníaco. Aparece demagogia, basada en rasgos supersticiosos (sequía de 1822, casos de posesión). El rey se identifica con una fuente de justicia, con la exención de penas hacia su persona, por el proceso de mitificación anterior (Fernando VII, el deseado).
La decisión de invadir España la hace pública en enero de 1823 Luis XVIII, reaccionando la sociedad española con la expedición de Espoz y Mina en Cataluña (100.000 hijos de San Luis vs. 40.000 movilizados españoles). El ejército francés lo dirigía el duque de Angulema, que invade España entre la primavera y octubre de 1823, cuando el rey se pone a manos del duque. Las Cortes se trasladan a Andalucía, llevando al rey consigo, mientras el gobierno lo ejercían los absolutistas, con instituciones temporales y una regencia. Estas Juntas se basan en la depuración de sospechosos y en el restablecimiento de las instituciones anteriores al trienio.


Tema 4. La vuelta al absolutismo y el inicio del reformismo (1823- 1833).
v     Los inicios de la década ominosa. La represión.
Esta época se define por un fuerte componente represivo, unido a la actuación de la cuarta mujer de Fernando VII, Cristina, que suaviza el férreo sistema absolutista a favor de una aproximación a las posturas liberales. En este periodo se eliminan los rasgos constitucionales anteriores, por la actuación de nobleza y clero, recelosos con el ejército, promoviendo voluntarios realistas y negociándose una presencia militar extranjera en España. No se instaura de nuevo la Inquisición, pero si decretos de purificación. La Santa Alianza pedirá una rebaja en la represión de los liberales.
Este régimen se define por la existencia de un rey represivo y por la destrucción de las tareas constitucionales, ayudado por la Iglesia y por sectores de la nobleza. Fernando VII aparece como un rey receloso con el ejército, ya que amparó el trienio constitucional, por lo que crea los voluntarios realistas, grupo de ataque seleccionado. Se negocia la presencia de un ejército de ocupación francés. En un primer momento esta década ominosa se inicia con una fuerte represión, aun mayor que la de 1814, con los decretos de purificación, que solicitan una reinstauración de la Inquisición. Ante esto las potencias europeas demandan una amnistía, amenazando a España con el bloqueo económico. La gestión fernandina se basa en una restauración del Antiguo Régimen, en una labor de vigilancia y represión y el control de las finanzas del Estado. Políticamente se crea un Consejo de Ministros y un Consejo de Estado, retomando la terminología liberal. En lo legislativo se crean ineficaces Juntas Informativas, que proponen reformas para evitar brotes revolucionarios, un Código de Comercio y un intento de establecer un Ministerio de Fomento, réplica del liberal. La labor de vigilancia es intensa, con un represión y una vigilancia continuas. Se trata de restablecer la Inquisición, pero no se llevará a cabo, por lo que se crea una Junta de fe, impulsándose el servicio de voluntarios realistas, que desarrollan una función de control y denuncia (sector absolutista más radical). El responsable de esta labor represiva sería el Ministro de Justicia, Calomarde, que eleva la denuncia anónima a norma de gobierno (formación de archivos), creando comisiones militares ejecutivas permanentes (100 sentencias de ejecución en un mes, entre ellas la de Riego, el 7 de noviembre de 1823). Se forma una Junta Secreta de Estado y se aconseja el método de la autoinculpación, por la que se libraban de la muerte. Todo esto pone en evidencia la institucionalización de la represión. Paralelamente se crean las purificaciones, aplicadas a funcionarios, maestros, militares, estudiantes, impresores, suspendiéndose de empleo a todo aquel que hubiese obtenido su puesto en el trienio. Aparecen también los apaleadores, encargados de aporrear y asaltar a los ciudadanos por su vestimenta (especialmente el color verde). En 1830 Calomarde cierra escuelas y universidades.
El control de las finanzas viene de mano de López Ballesteros, Ministro de Hacienda, que intenta buscar una solución al problema hacendístico, en dos momentos: en un primer momento dirige una política basada en un reforma tributaria, con el restablecimiento de impuestos y la creación de otros nuevos (subsidios). Busca una racionalización y simplificación de la administración de Hacienda, medida cuasi- liberal, atendiendo también a la deuda exterior (con Holanda, Francia e Inglaterra). En una segunda etapa intenta crear un Ministerio de Fomento, enfocado hacia las Obras Públicas y que dará sus frutos más allá de 1833.
Aparece un proceso de oposición interna, por medio de dos vías: por una parte los ultrarrealistas, con la revuelta de los agraviados (1827) y por otra parte los liberales. Los primeros, base de los posteriores carlistas, llevan a cabo una conjura en  Cataluña. Se oponían al gobierno de Fernando VII por el incumplimiento de reinstaurar las instituciones del Antiguo Régimen, por una cierta apertura y por la presencia de tropas francesas que introducían el pensamiento liberal en España. Aparece una protesta desde arriba y otra desde abajo, formada por diferentes sectores (clérigos, campesinos, militares cesantes). En esta momento destacan ciertos acontecimientos en Portugal, con un conflicto entre los partidarios del absolutismo, representados por Miguel, y los del constitucionalismo, con Pedro y su hija María Gloria. Triunfará esta última facción, pasando esta idea sucesoria a España, por lo que se empieza a defender el ascenso al trono de Carlos, hermano de Fernando VII. La oposición liberal comienza con sublevaciones espontáneas entre 1824 y 1826, con acciones clandestinas desde el interior y con la importante labor de los liberales exiliados en Francia e Inglaterra. En Francia, en 1830, cae Carlos X, sustituido por el liberal Luis Felipe de Orleáns, régimen no aceptado por España, pero si por la Cuádruple Alianza. Esto provoca temor en España, fomentado por el buen trato dado en Francia a los exiliados liberales. Los refugiados españoles en Inglaterra pasarán a Francia, creando núcleos de oposición al absolutismo español. Los liberales españoles ya se levantarán en octubre de 1830 en Cataluña, represaliados por el ejército. Estos liberales vuelven a Francia, pero no son tratados de igual forma por reconocer España el régimen francés. Surgen otros conflictos, destacando los del Peñón de Gibraltar. En Inglaterra se crea una Junta para la Liberación de España, ya en 1827.
v     La cuestión dinástica y la transacción del liberalismo.
Fernando VII estuvo enfermo a lo largo de la década ominosa, falleciendo en 1833 de apoplejía, sin descendencia masculina. La oposición ultrarrealista defiende, en 1827, los derechos dinásticos de Carlos María Isidro. En 1829 muere María Amalia de Sajonia, por lo que el rey se casa con María Cristina de Borbón, que le da descendencia femenina, con las princesas Isabel y Luisa Carlota. La Ley Sálica no permitía reinados encabezados por mujeres, ley apoyada por los carlistas. Los liberales, con María Cristina al frente, arrancan del rey la Pragmática Sanción, a lo que Fernando accede. En 1832 suceden los acontecimientos de La Granja, donde se intenta que Fernando no firmara la Sanción, aunque sale de la recaída que sufría y finalmente la firma. La reina María Cristina será ahora Regente, con una cierta categoría legislativa, dando una amnistía general, abriendo universidades y destituyendo a ministros absolutistas. Isabel será la princesa de Asturias y será nombrada reina con 3 años. Por todo esto se desencadena la I Guerra Carlista, que finalizará en 1840.
v     Fin de la crisis del Antiguo Régimen.



I .2 Revolución liberal. 1833- 1874.

Tema 1. El desmantelamiento de las bases económicas y administrativas del Antiguo Régimen.


Tema 2. Cambio y movilidad social del siglo XIX.
v     Régimen demográfico y movilidad espacial: movimientos de población y proceso de urbanización.
La demografía española se caracteriza por su desfase con Europa, por el crecimiento paulatino de la población y por una dualidad centro- periferia. La mortalidad es mayor, así como la fecundidad. También se produce un decrecimiento en la mortalidad, aunque las enfermedades epidémicas continúan (cólera, fiebre amarilla en 1858, 1870 y 1878, viruela), por causas como la Guerra de Independencia y con la aparición de la quinina como medicamento. Además también aparecen las llamadas enfermedades sociales, que van retrocediendo progresivamente. La más importante es la tuberculosis, enfermedad epidémica con especial virulencia en las poblaciones más desfavorecidas. La esperanza de vida era de 38 años para una persona pudiente, frente a los 19 de la clase obrera. La tercera causa de mortalidad son las crisis de subsistencia en la primera mitad del XIX, traducidas en crisis alimentarias. En 1812, 1817, 1823- 25, 1837, 1856- 57, 1868, 1882 y 1887 se producen crisis de subsistencia. Esta tasa de mortalidad podía verse atenuada por procesos inmigratorios, aunque no fue así porque en España predominó la emigración a Argelia y América (1830). Otro aspecto destacado es el desfase centro- periferia, con una corriente centrífuga, ya iniciado en el siglo XVIII, con la atracción del norte por la periferia por su mayor crecimiento económico, el estancamiento de ciudades del interior y una emigración centro- periferia.
El siglo XIX configura las ciudades españolas con novedades de todo tipo, teniendo en cuenta las reconstrucciones por la guerra de independencia. El valor estratégico de las murallas desaparece por las nuevas técnicas de guerra, con un nuevo tipo de artillería y explosivos. Esto se refleja en el abandono del mantenimiento de las murallas. Aparece un progreso técnico visible a partir de 1850, con el ferrocarril como protagonista, demandante de estaciones, vías de acceso, carruajes. También aparece el tranvía, el alumbrado, construcciones de utilidad pública, escuelas, un ayuntamiento, mercados. Esto configura una nueva forma de vida, por las necesidades creadas por el éxodo campo- ciudad. Surgen corrientes ideológicas, artísticas, base del nuevo gusto burgués, con los ensanches y la organización en cuadrícula, con el orden como referencia. Se introducen espacios verdes, plazas, que dinamizan la vida social, por impulso de una nueva burguesía. En las ciudades se refleja la diferenciación social, con barrios diferentes para los obreros y para la clase media. La ciudad se caracteriza por: I. Nuevos hábitos sociales; II. Nuevas formas de convivencia y desplazamiento; III. Delimitación de espacios con fines diferenciados, espacios de ocio, escuelas, mercados; IV. Racionalización del suelo, con la aparición de un estilo vertical, que refleja la escala social; V. Planificación de calles y barrios; VI. Compartimentación social, con una nueva forma de medir el tiempo, especialmente por las llegadas de contingentes del campo.
La distribución en el interior de las casas responde a las necesidades de las clases medias, con intención de adecuarse a los gustos de la emergente burguesía. En el XIX aparecen dos tipos de casas, las propias de la burguesía y una vivienda popular, con las corralas madrileñas, con unos 20 m2 para 6 ó 7 miembros, sin baño, compartiendo cocina y basada en el alquiler, no en la propiedad. Uno de los rasgos más característicos es que no existe privacidad al ser espacios pequeños y compartidos.
v     Configuración de una nueva sociedad. Nuevos principios de organización social: riqueza y movilidad social. El proletariado.
Uno de los rasgos más importantes es la dualidad de la sociedad española, con el nacimiento de la burguesía o clase media y del proletariado. Esta dualidad reconoce clases procedentes del Antiguo Régimen. El vértice de esta pirámide la forma la gran propiedad agraria, en manos de propietarios nobles o de unos nuevos propietarios burgueses enriquecidos a través de la compra de tierra desamortizada. Uno de los rasgos más importantes de la época isabelina es el sistema de ennoblecimiento, entendido como la necesidad de esa aristocracia de aceptar a los nuevos ricos, que tenían que aceptarlos por poseer el dominio económico. Dándoles poder los atraían hacia su ámbito, mediante matrimonios concertados. El sistema de ennoblecimiento ya había comenzado con María Cristina (1833- 1840), con los militares y la camarilla de palacio como protagonistas (Narváez y O´Donnell). El número de nobles decrece en el primer tercio del XIX por aparecer una nueva clase social y por un relevo generacional. La fuerza social de la nobleza se mantendrá fuerte por estar próxima a la camarilla y por su vinculación con los nuevos burgueses, manteniendo el monopolio de cargos públicos e inmiscuyéndose en negocios como el ferrocarril. La base económica son los señoríos reconvertidos, los mayorazgos desvinculados y por una inmovilidad social basada en matrimonios endogámicos. Sin embargo, la sociedad se resquebraja, con la importancia del sector comercial  por la revolución industrial en detrimento de la riqueza agraria. La nobleza se convertirá en nobleza comercial, por los rápidos beneficios obtenidos del ferrocarril. El prestigio de la nobleza proviene de la institucionalización del sistema liberal moderado por tres razones: I. La aristocracia como base del gobierno y distinción social; II. Conservación de las tradiciones; III. Es el sostén del trono frente a los ataques populares.
Dos rasgos de la sociedad española contemporánea son el ruralismo y la dualidad estamentos del Antiguo Régimen- clases sociales del nuevo régimen liberal. Dentro del Antiguo Régimen aparecen los latifundistas o antiguos señores y clero. El vértice de la pirámide es la gran propiedad agraria, en manos de propietarios nobles o de nuevos propietarios burgueses enriquecidos. El ennoblecimiento es un rasgo importante, ya aparecido con María Cristina, aumentado en la década moderada y en la Restauración, con Narváez y el general O´Donnell como paradigmas. El número de nobles decrece en el primer tercio del XIX, aunque tendrán una base social fuerte, con el monopolio de cargos públicos vinculados a la burguesía y al florecimiento del ferrocarril. En Cantabria predominan los hidalgos, que aceptan la forma de vida burguesa, en Aragón y La Mancha aparece una nobleza media, en Andalucía, el centro y en Extremadura predominan los latifundistas. Esta nobleza se resquebraja, aunque se mantendrá firme ante los avances populares. Dentro de la aristocracia destaca la nobleza de sangre en torno a la cual aparece un símbolo de casta. Los resortes de poder dependen de la Corona, integrando la camarilla. El clero es característico del Antiguo Régimen, con la posesión de tierras antes de la desamortización. No será por falta de vocación, sino por decretos liberales como la exclaustración y sus causas, políticas por ser proabsolutistas, económicas por la desamortización, y sociales. En 1851 hay un Concordato por el que la Iglesia recibe cierto status privilegiado. En el nuevo régimen aparecen clases sociales como la burguesía, las clases medias y el proletariado. La burguesía hace referencia a propiedades de fábricas y poseedores de dinero, naciendo en la industria textil catalana. Se caracteriza por la preocupación en la ganancia de dinero, por la acumulación de capital, por el espíritu de empresa, lucha, competencia. Hay varios tipos de burguesía, la agraria, con antecedentes en la nobleza y tierras arrendadas procedentes de los antiguos colonos, la de negocios, relacionada con capitales extranjeros y beneficiados del ferrocarril, y la comercial, unas con base colonial y otra con vocación exportadora. La estructura social se define por la clase media, caracterizada por la cesantía y el pluriempleo. No se diferencian correctamente, en conflicto a lo largo del XIX, con un estilo de vida privado y doméstico. La mujer tiene posibilidades en esta clase, pudiendo ayudar a otras inferiores. El prejuicio aparece con las mujeres solteras que viven en casa, mientras que las mujeres casadas tienen más poder en la casa, definida por la altura y el número de escalones. A esta clase media pertenecen las profesiones liberales, los funcionarios y los militares. Los primeros tienen una instrucción superior, con un cierto reconocimiento social e intervención en la vida pública. Las figuras más importantes eran los médicos, situados en la vanguardia, los abogados, superiores en número y favorecidos por la actividad legislativa. Los funcionarios parten con desventaja en 1808, con poco salario y prestigio. La cesantía se basa en la búsqueda de trabajo durante 15 años para cobrar después una pensión. En 1866 se establece la oposición para formar la clase pública. El ejército fue importante por las guerras de Independencia y Carlista, interviniendo para tratar de solventar problemas políticos. Bajo estos grupos se sitúan aquellos que Larra define como modos de vivir que no dan de vivir (zapateros, traperos).
El proletariado tiene su antecedente en las crisis del Antiguo Régimen, desarrollada en conflictos como motines campesinos. Los principales rasgos son su número reducido geográfica y socialmente. El orden social vigente nunca se cuestiona, sólo aspectos concretos. El tránsito se hará cuando esta protesta sea más dirigida, contra la organización social y capaz de dar alternativas.


Tema 3. Pensamiento y cultura.







Bloque II. Do Sexenio á Segunda República (1868- 1939).

Tema 1.Introducción.
Este período iníciase ca revolución de 1868, punto de chegada da construcción dunha nova sociedade liberal, proceso iniciado cas invasións napoleónicas. O século XIX podemos dividilo en varias etapas: I. 1808- 1874, etapa con certa unidade ou época da burguesía revolucionaria; II. 1874- 1931, época da burguesía conservadora. En 1833 anúlase a vontade de volver á situación do Antigo Réxime, construíndo unha sociedade liberal.
A partir de aquí hai varias etapas: I. 1833- 1843, época na que se repite o esquema previsto polo conde de Toreno, fase aguda no proceso de consolidación do liberalismo, incluíndo unha guerra carlista. Esta etapa ten fases máis moderadas, como a época de Martínez de la Rosa e o Estatuto Real, e fases máis radicais, cos levantamentos da Granxa; II. 1843- 1854, etapa de consolidación moderada do réxime liberal mediante a articulación dunha administración; III. 1854- 1868, período de radicalización do sistema político, ca constitución non nata de 1856; IV. 1868- 1874, Sexenio Revolucionario. Nestas etapas xorden cauces para a representación política, principios do liberalismo político, non consolida ata 1874. Do 33 ó 74 chegábase ó poder de forma violenta, predominando os pronunciamentos, as revolucións. O sistema, a partir de 1874, baséase na alternancia política. A revolución liberal supuxo reformas de carácter institucional que non se implantarían ata 1835.
A reforma agraria é un aspecto importante, eliminándose os señoríos en 1837 xa que eran incompatibles ca soberanía nacional e ca nación. Xa que os individuos son iguais civilmente non poden aparecer persoas que exerzan dominio sobre eles. Tamén destaca a supresión dos mayorazgos, anque ten tanta importancia. Con isto elimínase un obstáculo para a mobilidade da terra. A desamortización consiste na eliminación das defensas xurídicas para permitir a entrada de terra no mercado. É un proceso que se inicia con Godoy, no reinado de Carlos IV, e que continúa no XIX con Mendizábal e Madoz. A riqueza amortizada comeza a introducirse no mercado trala lei de desamortización dos bens da Igrexa regular en 1836, ampliándose á Igrexa secular. Con Madoz (1855- 1867), ministro no bienio progresista, chega a Lei Xeral de Desamortización, introducindo toda terra amortizada. Todas estas políticas foron puntos centrais na evolución liberal. A desamortización significa nacionalizar, privatizar, controlar. A nación administra esta riqueza, recibindo os ingresos que antes posuían os territorios amortizados. Un dos principais legados é unha revolución política, xunto con revolucións agrarias que acabarían conformando unha nova sociedade.
Desde un punto de vista político- institucional o máis destacado foi a construcción dunha realidade política constitucional, baseada na herdanza de Cádiz e reformada a partir de 1833 cunha política de sustitución dunhas constitucións por outras. O primeiro texto, o Estatuto Real de 1834, é moi moderado, considerado unha concesión á Coroa. A constitución básica do XIX é a de 1837, fundada na tradición de Cádiz pero máis moderada. Foi redactada tras unha revolución política, o motín da Granxa, protagonizado polos progresistas dirixidos por Calatrava. Definiuse como unha constitución transaccional porque fronte a Cádiz establece un sistema bicameral, restando poder ó lexislativo, soberanía popular e declaración de dereitos. Non se consolidou, reformándose en 1845 polos moderados, e xurdindo unha nova constitución que se manterá ata 1868. Esta fundada en principios máis próximos ó Estatuto Real que á constitución de 1837. O erro básico deste período atópase nesta constitución, retornando ó pasado. Ata 1868 chega o debate sobre a orixe do poder e sobre a relación entre os distintos poderes. No referente á orixe do poder, debátese entre o principio de soberanía nacional e de soberanía compartida. Sobre as relacións entre os distintos poderes aparece unha idea de preeminencia dun tipo de poder, o lexislativo en Cádiz, e na situación da monarquía no sistema de poderes. Desde un punto de vista político o reinado de Isabel II asenta unha tradición constitucional exclusivista e limitada. A concepción do poder político é oligárquica, sen posibilidade de alternancia. Algúns puntos importantes foron a creación de organizacións ou partidos políticos, perfilándose na época isabelina en forma de clubs ou sociedades. A partir de 1834 isto refórzase ca aparición do grupo parlamentario, con maior ou menor importancia polo nivel de relación cos seus membros e pola relación co poder executivo. Decántanse dúas grandes tendencias, os moderados e os progresistas, axudados polos comités electorais locais e pola prensa, mecanismo de enfrontamento entre partidos. O período isabelino asenta un sistema político con diferentes correntes pero con preeminencia dos moderados. O gran éxito da política isabelina deuse na administración institucional, de base centralizada e cun sistema que supón unha nova planta ó establecerse a división provincial en 1833, por obra de Javier de Burgos. Os principios da división son semellantes ós departamentos franceses, con sistema de utilidade e permanente ata hoxe. Xorden dúas alternativas, facer tabula rasa coa tradición do Antigo Réxime ou recoñecer algunha tradición histórica nas provincias, idea de inspiración liberal. Os carlistas poderían haber tido importancia neste proceso de división provincial, iniciado no Trienio Liberal e con continuación na Época Ominosa con figuras como Lamas Pardo. O territorio necesitaría uniformidade xeográfica, apoiada polos municipios, creados entre 1837- 1840.
Do XIX díxose que se caracterizaba por unha forte centralización administrativa e unha débil centralización política. O goberno liberal era unitario, non polisinodial, xa desde a época de Fernando VII, ca creación de ministerios como o de Estado, o de Gracia e o de Xustiza, o de Guerra, o de Facenda e o de Mariña. En 1845 engádese o Ministerio de Fomento, despois chamado de Gobernación e posteriormente de Interior. Nos anos 50 aparece o Ministerio de Agricultura, Comercio, Instrucción e Obras Públicas, posteriormente de Fomento. A finais do XIX desgranariase en varios ministerios. Algunhas das institucións do Antigo Réxime como o Consello de Castela, transfórmanse ou desaparecen, saíndo un Tribunal Supremo, unha serie de ministerios e o Consello de Estado. O legado isabelino liberal é notable en reformas institucionais, débil no asentamento dunha tradición política constitucional e exitoso na creación dunha administración moderna, ca gran tarefa da creación dun sistema tributario en 1845, sistema que establece o sistema de impostos que o Estado lle esixe á poboación e a forma de recadalo, rompendo ca multitude de impostos do Antigo Réxime e coa recadación á nobreza, clero. Este sistema perdurará ata a reforma de Villaverde de 1899 e incluso ata o goberno de Calvo Sotelo.
Tema 2. A Gloriosa Revolución e o Sexenio Revolucionario.
v     As causas da revolución.
Xorden dúbidas no referente á súa adxectivación, xa que para os coetáneos o 17 de setembro de 1868 foi a gloriosa revolución, incruenta, similar ás revolucións románticas de 1848, versión retardada da primavera dos pobos. O termo revolución designa unha revolución política, non social. Despois foi vista como a expresión dunha revolución burguesa frustrada, xa desde 1968, ou cun senso democrático según Jover Zamora. A definición correcta sería a de gloriosa revolución. Foi un período de intensa actividade política que supuxo o cerre da época de Isabel II e unha etapa de cambio continuo. O lema Abaixo os Borbóns sería un tópico nos discursos. O primeiro gran debate céntrase na forma de Estado, dubidándose entre monarquía e república. Outro debate aparece en torno ó centralismo ou federalismo, unido ó cantonalismo. O sexenio supón un ensaio de repensar a organización de España. Este modelo de administración é discutido. O sexenio pode dividirse en varias fases: I. Época setembrista, cos principios básicos da revolución de 1868, ata a saída de Amádeo de España en febreiro de 1873. A política defínese como un goberno monárquico- democrático; II. Fase da República, proclamada o 11 de febreiro de 1873, período corto e con mala fama. O cambio ven suscitado polo cambio da monarquía á república e pola forma de transformación do país; III. 1874, ano éstrano cun réxime político indefinido. A República finaliza ca entrada de Pavía nas Cortes, comezando unha fase pretoriana. Neste ano prepárase a restauración borbónica posterior.
O ano 1868 plantexa o inicio do debate entre librecambismo e proteccionismo, entre metrópole e colonia. Neste período xorde unha guerra colonial entre os insurrectos cubanos e a poboación hispana. Este conflicto supón a exportación dos principios democráticos a Cuba, gobernada anteriormente por un militar. O conflicto sustánciase cunha guerra que busca dotar a Cuba de mecanismos representativos. O sexenio vive nun clima de confrontación bélica, coa guerra de Cuba e a guerra carlista.
En Cádiz un grupo pronunciase en contra da monarquía de Isabel II, avogando por un réxime político novo. A esta situación chegouse por causas económicas, estructurais, sociais e políticas. Na historiografía dos anos 80 e 90 creuse que as causas económicas e financeiras eran as protagonistas. O modelo explicativo de revolución de Francia pasouse a España. Desde os anos 50 a sociedade española foi opulenta, co trazado do ferrocarril, unha actividade edilicia, o ensanche das cidades. Incluso houbo un período de abundancia e exportación agraria, principalmente o viño. A guerra de Crimea provocou o fin dos recursos de Europa, polo que se puideron exportar viño e cereais españois. Esta sociedade quebra a partir de 1866, cun fin do expansionismo económico (Ex. La Peninsular de Madoz), unido a crises agrarias, aumento dos productos agrarios, e un parón nas actividades constructivas e na industria. Tamén hai razóns de carácter político, relacionado cun uso monopolista do poder por parte dos liberais, especialmente polos moderados. A monarquía entra nun proceso de descrédito, perdendo a amor do pobo e fomentando a idea de obstáculo para as reformas. Finalmente, desde 1866, aparece unha acción proactiva da oposición política contra a monarquía, sublevada en pronunciamentos, levantamentos e pactos políticos. O descrédito da monarquía vincúlase ca súa unión cos partidos moderados. A camarilla da reina provocou a separación da monarquía da vida pública. Os progresistas levarán a cabo pronunciamentos, destacando o fallido de Prim en 1866 en Villarejo de Salvanés. Prim fora o xeneral que loitara na guerra de África, oposta á política de Isabel II. Despois a sublevación aconteceu nos Cuarteis de san Gil, onde participan Prim e Sagasta. O bloque dirixente da vida política española vese cuarteada a partir de 1866, ca firma por parte da oposición do Pacto de Ostende, onde participan demócratas e progresistas. Acordan manter unha posición coherente de rexeite á monarquía borbónica, abríndose un proceso constituinte que buscaba o sufraxio universal. Este pacto refórzase ca adhesión en 1867 dos unionista de O´Donnell, procedentes da Unión Liberal (1857- 1858). A vantaxe de que dispoñen é que tiñan moita presencia militar e así sublévanse en Cádiz o 17 de setembro de 1868, dirixidas por Topete e Prim. O pronunciamento inicial será militar, con poboación civil e un programa xa definido. O 28 de setembro Isabel II marcha cara ó exilio francés, creándose novas institucións e titulares de poder, con Xuntas revolucionarias, unha Xunta central e posteriormente un Goberno Provisorio. En tódalas localidades créanse Xuntas revolucionarias presididas por un notario, reuníndose a coalición setembrina. Dos 668 membros de xuntas, un 41% son unionistas, progresistas e demócratas, co predominio dos progresistas. Asemesmo comezan a estar presentes sectores políticos como os republicanos, especialmente en Almería, Alacante, Valencia e no Mediterráneo. Estes novos dirixentes políticos eran representantes da mesocracia urbana e intelectual. O bloque central estaría formado por funcionarios (9%), profesionais liberais (61%), menestreis, comerciantes (18%).
O triunfo da revolución iniciou un período festivo similar ó da II República, co papel especial dos voluntarios da liberdade. Os símbolos do reinado anterior elimínanse, incluídos os nomes das rúas. O Goberno Provisorio, convocado en outubro, será o representante das Xuntas, obrigada á elección dos seus membros, e preparando un programa político de futuro. Os puntos comúns das Xuntas recólleas os Goberno Provisorio, destacando: I. A intención de que o goberno instaure liberdades básicas (de asociación, de expresión, de ensino e de culto); II. Medidas de carácter económico de inspiración librecambista, expresado na reforma de aranceis; III. O goberno suxire unha monarquía, rexeitando a república (cimbrios); IV. Recoñecemento da urxencia de convocatoria de elección xeral a Cortes, usando circunscripciones electorais maiores ós distritos.
v     A Constitución de 1869 e as grandes reformas do Estado.
Os protagonistas do Sexenio buscan construír un novo réxime político, pasando dun librecambismo oligárquico a un democrático. Creáronse tertulias e clubs políticos e aparecen moitos xornais, abrindo un proceso de debate e socialización política. O obxectivo principal é convocar eleccións, en xaneiro de 1869, baixo o principio do sufraxio universal masculino. As eleccións duraron 3 días de xaneiro, cuns resultados que consolidaron a maioría política dos protagonistas da revolución (unionistas, progresistas e demócratas), anque con maioría dos progresistas, con 156 deputados, anque cun total de 237 deputados. A oposición conformarana os republicanos, con 85 deputados, os carlistas, con 20 deputados, e unha oposición liberal conservadora, con Cánovas del Castillo e Elduayen. As cortes constituíntes consolidan o bloque setembrino, deseñando a pluralidade política típica do Sexenio, personificándose a oposición en carlistas e republicanos. Este Goberno Provisional tiña tres cometidos, a elaboración dunha constitución, a ampliación da labor reformista e a elección dun rei, segundo a acordado pola constitución. A premisa básica era que non podía ser un Borbón.
A constitución fíxose rápido, redactándose en 4 meses por unha ponencia progresista. A súa vixencia é corta, servindo de ponte entre a tradición radical gaditana e a da II República. As constitucións máis radicais diferéncianse das moderadas no referente á soberanía, concibida como un pacto entre nación e monarca nos segundos e con soberanía nacional nos primeiros. A constitución de 1869 aproxímase á primeira opción, con elementos do liberalismo radical e rasgos democráticos, co sufraxio universal. Ata o principio XXXII só inclúe dereitos políticos e liberdades do cidadán, destacando o de reunión, asociación, expresión, liberdade de conciencia, uniformidade fiscal e xudicial. A soberanía reside na nación, sendo o fundamento do poder político, dividindo os poderes en tres, lexislativo, executivo e xudicial, con importancia do primeiro. O poder xudicial se lle concede a un alto rango. O monarca existirá porque existe a constitución, decisión cómoda pola baixa presión dos republicanos e carlistas. O artigo XXI trata a liberdade de culto e a relación do Estado coa relixión, recoñecendo que existe unha relixión maioritaria (relixión católica), anque tamén outros. O goberno tachou de estranxeiros ós que non preconizaban a relixión católica. A oposición da Igrexa ó Sexenio foi importante ata a Restauración.
A constitución regula a vida política no Sexenio ata 1873, sendo un exemplo de constitución liberal- radical. España sería unha forma de goberno monárquica, o que provocou a oposición de republicanos. O conflicto monarquía- república agudízase nos debates das Cortes, establecendo os republicanos pactos federais (Tortosa, A Coruña) e promovendo unha mobilización social e política. Os republicanos constrúen un programa alternativo á monarquía, caracterizados polas insurreccións, especialmente a de 1869, a de 1872 en Ferrol e a de 1873 ca que se proclama a I República. No ano 1869 constitúese unha rexencia ata o momento en que chega o monarca. Non é unha rexencia dinástica, xa que a rexencia ocuparíaa o xeneral Francisco Serrano, con funcións limitadas de arbitraxe. De maneira temporal comeza a funcionar un goberno en xuño de 1869 e ata a chegada de Amadeo en xaneiro de 1870. O goberno presidiríao Juan Prim e Prats ata decembro de 1870, axudado pola coalición setembrina. Entre os progresistas estaban Figuerola, Sagasta e Monteros Ríos.
Entre as principais reformas destacan dous ámbitos, o administrativo e o económico. O primeiro céntrase na administración de xustiza e na súa conversión en poder xudicial a través dunha Lei provisoria (Lei Orgánica do Poder Xudicial). Isto supuxo sustraer a administración de xustiza ó poder político, facéndose os xuíces independentes. Os progresistas trataron crear un poder xudicial máis profesional e xerarquizado.
A xerarquía eclesiástica acabaría xurando a constitución, excepto o pontífice de Burgo de Osma. O Tribunal Supremo enviou 12 gardas civís que o trouxeron a Madrid. A separación Igrexa- Estado foi unha realidade, finalizando a actuación da curia eclesiástica no poder. O estado tenta recuperar a competencia sobre o control dos nacidos (Lei do rexistro civil e Lei do dereito civil). O matrimonio civil foi o minoritario, por debaixo do canónico.
A unificación de foros é unha reforma do Sexenio, especialmente o foro eclesiástico e introducindo medidas administrativas. Na lei electoral de 1870 aparece o sufraxio universal e unha Lei de Municipios. A tradición económica do Sexenio era librecambista, con Lauréano Figuerola como ministro. Esta política viraría cara ó proteccionismo, apoiada polos tecedores cataláns. A importancia masiva de bens manufacturados non é boa para o comercio español. A reforma monetaria foi fundamental, ca creación da peseta, asimilándoa ó franco. Apareceu unha lexislación mineira, explotada mediante un sistema de denuncia, facendo máis sinxelas as concesións (Lei de bases da minería).
v     Unha frustrada monarquía democrática: división de partidos e oposición.
O problema do oco da constitución no referente á figura da monarquía resolveuse en 1870 cunha votación parlamentaria axustada, saíndo finalmente un príncipe italiano, Amadeo de Saboya, fillo dun rei impío, Victorio Emmanuelle. En novembro de 1870 fíxose a votación, con 191 deputados a favor, 101 en contra e 19 abstencións. Os republicanos obterían 60 deputados, Alfonso XII tan só 2 e o duque de Montpensier 27.
A elección dun rei foi un punto importante trala expulsión dos Borbóns nun contexto dunha Europa monárquica. A búsqueda do rei iniciase trala revolución, antes da proclamación da constitución de 1869. En novembro de 1870 Amadeo de Saboya sería elixido rei superando as alternativas portuguesa, xermánica e italiana. A opción portuguesa centraríase na unión dos dous países ibéricos, ofrecendo o trono a Fernando de Coburgo, rei viúvo de Portugal trala morte de dona María. Con isto pretendíase combater a decadencia dos pobos peninsulares coa súa unión (opción iberista). Fernando de Coburgo non aceptaría o oferta porque a súa unión tropezaba cas ideas imperialistas francesas e inglesas da época. A segunda alternativa fai a dos Hohenzollern, concretamente a Leopoldo, anque o conflicto con Prusia desbotaría esta opción, iniciando unha guerra con Francia. Con isto denótase a dimensión internacional do conflicto. A terceira opción era a dos Saboya, reis primeiro de Piamonte e despois de Italia. Esta alternativa realízase en dúas fases, primeiro co duque de Xénova e despois con Amadeo. Esta foi a opción que menos problemas suscitou, iniciándose a idea de unión latina. Unha vez que Víctor Emmanuelle da o seu consentimento as Cortes elixen a Amadeo como rei. Ademais había outras alternativas, a de Espartero, a do duque de Montpensier, a de Antonio de Orleáns. A finais de 1870 resolveuse o problema de elección dun rei, posible pola unión entre progresistas e demócratas. O xeneral Prim sería asasinado a finais de decembro de 1870 ó saír das Cortes pola rúa Alcalá. Incluso chegouse a acusar ó duque de Montpensier, a Ángulo, anque non se sabe a ciencia certa que foi. Amadeo chega a Cartaxena o 31 de decembro e a Madrid o 2 de xaneiro de 1871, comezando unha monarquía democrática que durará ata 1873.
Os problemas cos que contou foron varios: I. Enorme inestabilidade política, con 3 eleccións e 6 gobernos; II. Forte oposición social, política e militar, con dúas guerras simultáneas, a carlista e a de Cuba.
A coalición revolucionaria comeza a cuartearse trala chegada do rei, dividida, xa desde mediados de 1871, en dúas tendencias progresistas, os moderados, co Partido Constitucionalista de Sagasta, futuro núcleo básico da Restauración, e o Partido Radical de Ruiz Zorrilla. Os demócratas aparecen fraccionados en cimbrios e republicanos. A confrontación foi sistemática en todo o reinado de Amadeo, concedendo o poder a uns ou a outros. En 1872 as confrontacións políticas foron enormes, xa nas primeiras eleccións (unión de radicais, republicanos e carlistas vs. Sagasta) e en agosto dese ano manifestáronse pola lexitimación do sistema electoral. Os gobernos cambian polas derrotas parlamentarias, con problemas engadidos, como o feito de ser un rei estranxeiro e a invertebración política, con hasta 16 partidos segundo Amiceis. Amadeo pretendía nacionalizar a monarquía e aplicar os principios da constitución. A oposición social foi evidente por parte da alta nobreza, cun concepto casticista e a noción dun rei impío polos conflictos do seu pai con Pío IX. A Igrexa e a Banca tamén se oporán a Amadeo e o cardeal de Santiago encabezará o episcopado español, instando ó Papa a non recoñecer ó rei.
Entre as causas que motivan a caída de Amadeo aparece a influencia dunha forte oposición, a falta de entendemento na coalición revolucionaria e o inicio de dúas guerras, unha contra Cuba e outra carlista. A guerra de Cuba ven determinada pola incapacidade dos membros do Sexenio para cambiar o sistema político, sendo unha confrontación entre a burguesía críolla cubana e os españois residentes na illa. Carlos Manuel Céspedes, autor do Grito de Yara de 1868, reivindica os principios da revolución do 68. Tanto os moderados como os progresistas non terán un plan, podendo vender a illa, concederlle autonomía ou deixala como está. Nun mapa de finais do XIX Cuba, Filipinas, Guam e Porto Rico constituirán a España colonial. Carr di que Cuba foi o cancro da revolución. A abolición da escravitude na illa non se levaría a cabo ata 1880. A guerra de Cuba non se decide no Sexenio e incluso permanece despois da revolución (guerra de 1878). A economía cubana comezará a integrarse no sistema económico de EE.UU., ca importación de caña de azucre, o que provoca un enfrontamento cos americanos.
O problema da España constitucional ca local desemboca na II guerra carlista, xa que ó finalizar a I guerra carlista só se firmara o Pacto de Vergara. Este arraigo das ideas carlistas apoiounas a Igrexa e, a partir de 1872, chegou a optar pola vía insurreccional, con Carlos VII como expoñente. Con Alfonso XII esta guerra continúa, fixando na Península Ibérica un gran continxente de militares. Todo esto desemboca na abdicación e no abandono do trono de España ó non ser capaz de manter as súas ideas previstas. Amadeo devolve a Coroa de España ás Cortes o 11 de febreiro de 1873, partindo cara Roma desde Lisboa e proclamándose a I República por parte do Senado e do Congreso. A república é o primeiro intento de resolver a marcha de Amadeo.
v     A experiencia da I República: a cuestión federal.
A república declarada foi un pacto entre republicanos e radicais, vencedores das eleccións de 1872. O novo goberno está presidido por Estanislao Figueras, con ministros radicais como Echegaray, Becerra, Córdoba e Berenguer. A república foi a saída lóxica para saír dun período de problemas, co desexo de plasmar os principios da revolución, republicanizando a sociedade. A república proclamouse o 11 de febreiro de 1873 e só durará 11 meses, ata o 3 de xaneiro de 1874, con catro presidentes, Figueras, Salmerón, Pi i Margall e Castelar. Inicialmente está indefinido o porcentaxe de peso dos radicais, fenómeno roto en abril de 1873 por un conflicto cívico entre os batallóns militares e os propiamente republicanos (voluntarios da república), que buscan unha definición concreta, a república federal. Pi i Margall chegou ó poder, convocou eleccións e pediu unha nova constitución. Os sufraxios foron en maio, cun mínimo de 21 anos para votar. Os resultados foron prorrepublicanos, cunha ausencia electoral maioritaria (60% de ausencia). Esta elección a Cortes Constituíntes busca unha nova constitución, a de xuño de 1873 e a promulgación de medidas de carácter social e político (xurados mixtos, limitación do traballo infantil). A constitución de 1873 redactouse en pouco tempo, aprobando o texto de Castelar.
A república pasou por distintas fases, unha indefinida con Figueras, unha federal con Pi i Margall e a república de orde con Salmerón e Castelar. A república acaba o 3 de xaneiro de 1874 ca entrada do xeneral Pavía no Congreso dos Deputados. En 1874 os militares xogarán un papel importante (Sérrano, Topete, Concha, Becerra, Martos). Esta situación acabará co Pacto de Sagunto e o inicio da restauración na figura de Alfonso XII
A república tratou unha nova organización territorial de España, a forma federal. Os partidarios dunha república unitaria foron pouco. Hennessy di que foi Pi i Margall quen fixo o republicanismo sinónimo de federalismo. O federalismo benefíciase dunha tradición anterior, con tres principios, o de preferencia pola república, pola descentralización e pola secularización, sendo a Igrexa unha asociación privada que non inmiscía no político. A obra de Pi i Margall faise eco do éxito do federalismo americano e das ideas de Tocqueville, defensor das virtudes do sistema americano. O Imperio alemán sofre un proceso semellante, co proceso de agregación dos reinos.
A causa conxuntural di que o federalismo daría máis consistencia ó problema colonial, cunha razón estructural baseada na existencia de comunidades e municipios. A abolición das quintas e dos consumos mermou o nivel de vida dos cidadáns. Ó longo de 1873 desenrolouse o mito da federal fronte a unha opción unitaria. O republicanismo oponse á constitución de 1869, constituíndose cinco grandes federacións en Tortosa (Aragón, Córdoba, Valladolid, A Coruña e Eibar). Estes pactos conclúen no gran pacto, firmado en Madrid en xuño de 1869, onde aparece o debate entre se Portugal deberíase incorporar ou non. Non só se quere ir de abaixo a arriba, senón aplicar o sistema de EE.UU. Cando esta proposta resulta realizable é ca proclamación da república, sendo federal en xuño de 1873. En tódalas propostas constitucionais discutiuse sobre a forma de administración do sistema. A organización distribuíse en Estados, vinculados cas rexións históricas, que formarían parte da nación, con 17 estados nas ideas de Castelar, sendo Cuba un máis. A constitución buscaba conservar a liberdade e a democracia, establecendo unha organización territorial nova usando recordos históricos fronte á que propoñían a tabula rasa, e conservar dereitos individuais e principios democráticos, sendo este segundo aspecto unha gran novidade. Se no 69 o problema era a relación Igrexa- Estado o problema no 73 é o problema territorial. Esta constitución non entrou en vigor, así como a idea de municipio- rexión, historia- nación. Dentro da república federal xurdiu o movemento cantonalista, motivado por republicanos intransixentes. O cantón máis importante foi o de Murcia, con varios meses de vixencia. Esta idea quedou fixada como a expresión dun separatismo, unha ausencia de autoridade total. Menéndez Pelayo tachouno de desolación apocalíptica. O federalismo fracasou por non ser recoñecido polas potencias estranxeiras, polas guerras e pola inestabilidade. Positivo foi o intento de organización dos municipios nunha organización federal.


Tema 3. O sistema político da Restauración.
A restauración nace como un réxime que quere negar o Sexenio, anque non o conseguirá. A restauración basease na chegada ó trono do rei Alfonso, fillo de Isabel II. O obxectivo era continuar a historia de España, enlazando ca idea anterior a 1868. Aínda así as reformas do Sexenio non poderán eliminarse de maneira total. A restauración comeza a finais de 1874, co pronunciamento de Martínez Campos e con duración ata 1931. Este foi un réxime continuísta, sen rupturas e que supuxo a consolidación do sistema liberal. A súa cronoloxía pode dividirse en varios subperiodos:
I.  1875- 1885, ca construcción do sistema da restauración, poñéndose fin ás dúas guerras e con dous grandes partidos, o Partido Conservador de Cánovas e o Partido Liberal de Sagasta.
II. Novembro de 1885- 1902, período da rexencia, encabezada por María Cristina de Habsburgo- Lorena e iniciada co Pacto do Pardo, firmado para evitar ascensos republicanos ou carlistas. Neste período, especialmente no lustro 1885- 1890, os liberais entrarán na vida política española, consolidando a monarquía e recuperando principios do Sexenio. Na rexencia de María Cristina viviuse un dos peores episodios da historia de España, a crise de 1898. En 1902 accede Alfonso XIII ó poder ó cumprir 18 anos. O binomio España oficial- España real caracterizará á Restauración.
III. 1902- 1931, con numerosos intervalos. De 1902 a 1913 prodúcese un intento de construcción dun novo réxime segundo rexeneracionistas como Maura, Canalejas. De 1913 a 1923 prodúcese a crise do sistema político da restauración, determinada polos efectos e a resaca da guerra mundial. O problema de Marrocos aparece ó longo desde período, especialmente en 1921 co desastre de Annual. A revolución rusa tamén tivo efectos importantes sobre Europa e España. A solución a esta situación deuse con Primo de Rivera en 1923, iniciándose unha dictadura como símbolo dun golpe de forza lexitimado polo monarca. De 1923 a 1930 o réxime é autoritario, corporativista e sen institucionalización política, gran fracaso da dictadura. A única tentativa de partido foi a Unión Patriótica. Progresivamente identificouse coa propia monarquía, sendo a república o réxime democrático.
v     A Restauración da monarquía: Alfonso XII e Cánovas.
Xorden cambios con respecto á época isabelina, principalmente a sustitución de líderes militares por civís, xa que aqueles eran carlistas e republicanos.
Alfonso XII era un doce fillos que tivo Isabel II, nacido o 28 de novembro de 1857. Tras unha infancia palatina viviu no exilio, recibindo unha educación no estranxeiro moi rica en política, linguas, pero ó incorporarse á vida política de España converteuse nun monarca castizo e popular. A súa primeira muller, María de las Mercedes, morreu ós 6 meses de casarse, iniciando amoríos con Elena Sanz e Adriana Groby. Politicamente tiña unha proxección sólida, ó corrente das últimas doutrinas políticas. Un rei que se podería equiparar con Alfonso XII foi Pedro V de Portugal.
A restauración alfonsina conta cunha longa preparación, acelerada polo levantamento de Martínez Campos en Sagunto. A primeira cuestión foi preguntarse porque non elixir a Isabel II, que non abdicaría ata 1873, ó duque de Montpensier ou ós carlistas. A elección debeuse á influencia de Cánovas e do partido alfonsino, posición importante por anclarse nesa única opción, a lealdade ós Borbóns, o mantemento do orde social e principios doutrinarios propios do liberalismo. a restauración ten dous momentos clave, o pronunciamento do 29 de decembro de 1874 e o manifesto de Sandhurst, escrito polo príncipe Alfonso en resposta ás misivas que chegaron desde España felicitándolle o aniversario e no que resume os principios da restauración, con tres grandes feitos: I. Defensa dunha monarquía constitucional hereditaria; II. Non acepta a evolución do Sexenio pero si certos aspectos como a posibilidade de eleccións; III. Ideario lixeiramente liberal, con tintes representativos. Os dirixentes económicos, bancos e empresas apoiarían a restauración de Alfonso, especialmente os comerciantes cataláns.
O réxime da restauración nace como consecuencia dunha conxuntura política favorable (fin do Sexenio, pronunciamento de Martínez Campos), comezando cun Ministerio- Rexencia presidido por Cánovas. O proceso de fundamentación dos pilares da restauración lévase a cabo nestes meses iniciais (nova constitución, partidos políticos) e con duración ata 1923. O ministerio- rexencia permite observar as ideas de Cánovas, apoiado por moderados, alfonsinos e setembrinos como López de Ayala ou Romero Robledo, ambos ministros do Sexenio. A idea do ministerio era facer unha cesura co sexenio, pero non romper con tódolos rasgos do 69. O debate nos primeiros meses da restauración é favorable ós moderados, facción á que non pertencía Cánovas, xa que era puritano. As primeiras medidas centráronse en cancelar a obra política do Sexenio, principalmente o problema relixioso, o referente ó ensino, á administración de xustiza e á liberdade de imprenta. Restaurouse o matrimonio canónico e devolveuse á Igrexa o patrimonio desamortizado. No ensino introduciuse a censura nas novas doutrinas mediante o Decreto Orobio, circular do Ministerio de Fomento emitido en febreiro de 1875 e que supuxo un enfrontamento coas doutrinas do Sexenio e coas ideas krausistas, apoiando as ideas da Igrexa. O documento ía dirixido ós rectores das universidades que o debían cumprir. O dogma católico presidiría as explicacións científicas, negando os principios evolucionistas de Darwin, o que reforzaría á monarquía fronte ás ideas republicanas. O decreto deu lugar á II Cuestión Universitaria, sustanciada en Santiago de Compostela, co rexeite incluído de dous profesores universitarios. Isto sentou  as bases para a futura Institución Libre de Enseñanza. En España renunciarían 41 catedráticos en solidariedade con Calderón e Linares, entre eles Monteros Ríos, Figuerola, Salmerón, Ginés de los Ríos. A pesar destas medidas o grupo político de Cánovas tivo dúbidas sobre a repercusión destas reformas.
v     A constitución de 1876.
Unha nova constitución política sería un elemento fundamental neste novo período político, repudiando a de 1869 por ser demasiado progresistas e a de 1845 por ser demasiado moderada. A constitución de 1876 instálase na liña da do 45 e da do 37. Algún apartado tomaríase da constitución do Sexenio, anque con novidades: I. Fíxose en virtude dun pacto de notables reunido por Cánovas entre os que aparecen alfonsinos e sagastinos, con Alonso Martínez como presidente da comisión. O debate extraparlamentario sería importante, con rasgos de carta outorgada; II. O Estado é unitario fronte á descentralización da república, sempre baixo unha monarquía indiscutible (reforzamento da monarquía fronte á democracia). O rei estaría feito pola historia, non elixida por unha asemblea (Vengo a continuar la historia de España). A monarquía será de carácter institucional e non parlamentario; III. O sistema de división de poderes outorga á monarquía unha prerrogativa, sendo un elemento moderador (Artigo 18). Este réxime non sería único de España, xa que aparece por toda Europa, exceptuando a Inglaterra; IV. O asunto relixioso solventouse dun modo ambiguo, sendo un estado católico anque con permisividade para outros cultos, anque sen expresión pública. Os moderados e os neocatólicos non recoñecían máis cultos, mentres que os alfonsinos e os setembrinos non desexaban unha constitución excesivamente confesional.
v     O funcionamento do sistema: clientelismo político e turno de partidos. As bases do sistema: partidos políticos e monarca.
Unha das premisas da constitución era evitar o monopolio político do período de Isabel II, para o que instalou o turnismo de partidos, creándose dous grandes partidos políticos cun lento proceso de xestación, o Partido Liberal- Conservador e o Partido Fusionista, posteriormente Partido Liberal. Ambos son partidos de notables, cunha baixa filiación e baseados na relacións persoais, establecidas a partir do patronazgo e de redes familiares. Os partidos non dependían da opinión pública, falándose de amigos políticos, con importancia do líder ou primate. Os partidos só se activaban en tempos de eleccións para apoiar ó seu candidato no ascenso ó goberno. Os cargos non eran hereditarios, xa que as convocatorias electorais e os cambios de goberno estaban presentes. O Partido Conservador estivo dirixido por Cánovas e integrado por moderados, alfonsinos e setembrinos. Ca volta do rei Cánovas contou cun gran apoio do monarca. A súa posición sitúase no medio entre reacción e revolución, aglutinando grandes propietarios agrarios e burgueses cataláns. O Partido Liberal estaba liderado por Sagasta, prototipo do heroe romántico, reducido intelectualmente e hábil politicamente. No Sexenio fora ministro, retraído en 1874. O seu núcleo é progresista e constitucionalista, agrupando máis sectores progresistas nun plano de fusión que durará ata 1880, con figuras como Martínez Campos. Este partido reclama o poder nese ano e Alfonso XII llo concederá en 1881, ano en que se  formará o partido Izquierda Dinástica, oposto a Sagasta e con figuras como Monteros Ríos ou Martos. En 1883 chegan a participar no goberno, incorporándose en 1885 ó Partido de Sagasta, tras o debate entre Alonso Martínez e Monteros Ríos. A proba de fogo para o sistema chega en 1885, ca enfermidade e morte repentina de Alfonso XII.  A firma do Pacto de El Pardo foi importante, con dúbidas sobre a sucesión de Alfonso, anque a solución dada por Sagasta e Cánovas foi rápida, personificada na raíña María Cristina de Borbón Habsburgo- Lorena. Trala morte do rei, Sagasta dimite e Cánovas voltará ó poder.
A Coroa dispoñía de importantes facultades na constitución, existindo unha prerrogativa rexia pola que podía nomear ó presidente do Consello de Ministros, dirixir as Cortes e firmar o seu peche. A confianza rexia era un elemento esencial para os líderes dos partidos. A prerrogativa rexia mina o papel das Cortes, sustituida polo pacto entre o partido do goberno e a oposición. Ó goberno accédese por razóns de carácter partidista, con 14 cambios de goberno entre 1886 e 1902, 9 por problemas do partido e 3 por problemas nas Cortes. A opinión pública e as eleccións non eran definitorias. A conxunción dunha constitución, de partidos políticos e a intervención rexia son as bases da Restauración. O bipartidismo foi exercido no reinado de Alfonso XII e na rexencia de María Cristina. Ata o a morte de Cánovas en 1897, os dous partidos máis importantes turnáronse no Consello de Ministros, anque o sistema tardou en arrincar pola lentitude na formación dos dous partidos. Durante 27 anos, con importancia entre 1881 e 1885, este sistema funcionou, con vixencia ata 1923. Cánovas foi sustituido por Silvela, logo por Maura e finalmente Dato ocupou a dirección do Partido Conservador tralos problemas de Maura ca Coroa e cos liberais. A morte de Sagasta en 1903 abriu un proceso de elección no seo do Partido Liberal, con victoria de Monteros Ríos sobre Morete. Os dous partidos dinásticos mantiveron estable o seu liderato, alternando pacificamente no poder.
Toda alternancia é posterior ó acceso ó poder de aqueles que gañan as eleccións. O rei decidía ó candidato e despois dálle o decreto de disolución das Cortes. O corpo electoral era convocado sistematicamente durante este período segundo dous principios, a convocatoria polo grupo que accede ó poder e a súa victoria. O réxime sería caciquista, cun sistema de elección inexistente no que entran o pucherazo e o clientelismo. Trala crise do 98 o rexeneracionismo plantexa a diferencia entre a España Oficial e a España Real, evidenciado os fallos do sistema. Se se trasladara ó corpo electoral a capacidade de elixir, o sistema caeríase. O problema na época de Alfonso XIII foi intentar conxugar o sistema do turnismo co sistema de elección verdadeiro, proposta fallida e que terminaría ca dictadura de Primo de Rivera.
O sistema da Restauración buscaba moderar o sistema do Sexenio, excluíndo a carlistas, socialistas, rexionalistas e republicanos. No réxime predominaba a oligarquía como forma de goberno e o caciquismo como medio para obter a maioría parlamentaria. O réxime é liberal, baseado na constitución de 1876 e no clientelismo político, expresión do caciquismo, forma de relación política baseada nas relacións persoais, na baixa identificación ideolóxica e na previsión de resultados esperados. A representación uninominal é a predominante, con influencia do candidato no seu distrito, célula básica de representación política con excepción nas zonas con preferencia polos non dinásticos (teoría da xeometría electoral variable). A solución sería incluír estas zonas, xeralmente urbanas, en zonas de apoio ó sistema da Restauración, xeralmente rurais. Un exemplo sería a ideoloxía republicana en A Coruña, incluída nun rexistro plurianual.
As eleccións facíanse mediante un proceso de encasillamento, establecéndose candidatos nos distritos afíns. O poder executivo e o lexislativo estaban vinculados con principios da práctica de fraude e corrupción, sendo o primeiro o resultado da acción do poder executivo sobre o electorado (influencia moral), mentres que o segundo refírese á concesión de favores a cambio do voto, usando o poder público. De forma progresiva a construcción destas maiorías resulta máis cara, especialmente a comezos do XX.
Os instrumentos que os partidos da Restauración usaron para lograr os seus fines electorais baseáronse nunha tupida rede electoral de poderes locais e provinciais (alcaldes, xuíces, cargos locais, goberno civil, deputación provincial e intermediarios entre a vontade do goberno central e os electores). O gobernador civil recibía ordes moi precisas do goberno central, realidade vixente en memorias como as de Antonio Guerola. O aparato administrativo debía poñer en circulación recursos institucionais e políticos a nivel local, podendo recorrer á administración de xustiza para anular un distrito insurrecto.
A parte positiva da Restauración é a convocatoria periódica de consultas ó pobo, anque a parte negativa é a manipulación e o fraude electoral, situación non exclusiva de España. Historiográficamente xorden dúas interpretacións, unha máis funcionalista, centrada na política, tachando á sociedade de ignorante, sometida é Igrexa e ó goberno. O clientelismo sería un rasgo do poder político central para dominar unha sociedade non organizada. A despolitización do electorado vincúlanse co senso descendente do clientelismo. Desde os anos 90 deséñase unha crítica a esta interpretación, reclamando a presencia doutros feitos e insistindo en que o electorado non é tan ignorante, en que non está tan despolitizado e na retroalimentación desta situación política. O exemplo máis clásico de predominio do poder central sobre o poder local é o dos cuneros, deputados por un distrito que descoñecen e no que non naceron. Estes cuneros non son impostos, senón escollidos polos poderes locais por crer que traerían melloras para o distrito. O proceso de negociación e pacto entre os poderes locais e o poder central é unha constante na Restauración. A época anterior á crise do 98 diferénciase do período posterior en que a intervención da poboación é máis frecuente. O réxime da Restauración consolidou un sistema político liberal, caracterizado pola estabilidade e pola paz, co intento dos líderes foi construír un réxime de carácter civilista co sometemento do exército ó poder civil. O réxime da Restauración evitou o éxito dos pronunciamentos, anque habería algúns como o de Villacampa de 1886.  Ó longo da Restauración os dereitos constitucionais estiveron suspendidos en varias ocasións, especialmente en Cataluña. A prensa e os grupos de presión foron instrumentos usados polos militares, ó igual que o acceso ó rei. O exército acabou posuíndo dereitos específicos como a cesión de terra.
No referente ás relacións ca Igrexa, o réxime caracterizouse pola secularización e a interacción da Igrexa no réxime educativo, especialmente os xesuítas. O réxime estabilizaría o sistema a costa dun liberalismo oligárquico, de concesións á Igrexa e ó exército e de exclusión de grupos disidentes como os republicanos e os partidos obreiros.
v     O caciquismo.
O caciquismo sería unha forma política artellada cun sistema de arriba a abaixo. Os alcaldes, os dirixentes das Deputacións Provinciais e o goberno civil serían os encargados de levar a cabo a práctica caciquil. A visión historiográfica tradicional opúxose á nova historia política, xurdida a mediados dos 90, ca formulación de cuestións que fomentan o estudio do fenómeno de abaixo a arriba, buscando os apoios na base, no poder local. A relación de reciprocidade entre patrón e cliente é clara, anque só o segundo pode estar subordinado ó primeiro. A nivel local os intermediarios serían profesionais liberais, a Igrexa e os rentistas que cobran os foros (colleiteiros). Moitos notables eran prestamistas ou usureiros, concedendo diñeiro a nivel individual co que presionaban ós pequenos propietarios. A estructura da propiedade da terra sería un factor importante para o éxito do clientelismo político, con especial virulencia en Galicia. O ámbito institucional sería outro marco de desenrolo das actividades caciquís, especialmente o Concello. Mediante os censos electorais tamén se podían manipular os resultados das eleccións, co alcalde, o xuíz e o secretario do concello como elementos activos nesta política caciquil, presionando e controlando os resortes legais do sistema. O compoñente ideolóxico non ten cabida, sustituido polo grao de adhesión, polo grao de parentesco e polo beneficio para o cliente. Formas de sociabilidade serían os banquetes, organizados como unha homenaxe a un líder político cunha forte influencia, os casinos, os ateneos, as tertulias. A propaganda política faise a partir da prensa, ensalzando as accións dos caciques. Os comportamentos políticos clientelares perviven no tempo de forma estructural, introducindo novidades que só afectarán ó resultado polo proceso de complexización do sistema caciquil.
v     A política exterior en tempos do imperialismo. A crise de 1898: derrota colonial.
A crise do 98 foi o punto final dun proceso de expansión, co fin do antigo Imperio, provocando en España unha amplo debate. Nos anos 90 España entra nun período intervencionista, aparecendo conflictos sociais internos fortes, cos primeiros movementos de carácter rexionalista e o problema colonial. A crise do 98 non se pode entender como un conflicto exclusivo de España, xa que supón un repartimento do imperio a nivel mundial, especialmente as colonias do Caribe e do Pacífico. O Imperio Portugués non se vería afectado pola crise. O control informal do territorio non era viable e si o control directo. Nesta fase desenvolveuse un modo de entender as relacións internacionais, ca aplicación de conceptos ideolóxicos con base no darwinismo (nacións fortes e nacións febles). Isto deriva da diplomacia internacional que afectou ás rexións mediterráneas, presente nos dous antigos imperios ibéricos. O feito da guerra colonial de España comeza en 1895, con guerras internas entre tropas españolas e insurrectos cubanos. A guerras cos EE.UU. será un dos últimos pasos no conflicto. As razóns que motivaron a crise son coñecidas: I. Tradición de enfrontamento, xa no intervalo 1868- 1878, solventada coa Paz de Zanjón e en 1879 ca guerra chiquita; II. Difícil control do Imperio por parte de España. A política exterior de Cánovas defínese polo recollemento, o non illamento e si pola renuncia a alianzas diplomáticas internacionais. A política exterior baseouse na renuncia ós compromisos, anque aparece unha intención de alianza con Alemania e co Imperio Austrohúngaro. Esta postura debilita a posición de España; III. Cuba foi separada da política de liberalismo español, cun réxime diferente. A alternativa era unha política asimilista, pretendendo que Cuba sexa unha provincia de España. En 1895 o contexto internacional aparece dominado por un darwinismo social, cunha posición feble de España, non inmiscida en relacións internacionais.
Ó longo do XIX Cuba modificou o seu papel con respecto a España e EE.UU., sendo un gran mercado para a metrópole española pola política de introducción de man de obra escrava e por un réxime baseado no expolio da súa riqueza. Cuba foi un paraíso para a escravitude, enfrontándose a Inglaterra. A producción de azucre beneficiouse da man de obra escrava, producindo o 40% da producción mundial. Os excedentes deste monocultivo dirixíanse a España e ó mercado americano. En 1894 o 2´2% viña para España e o 91´5% ía cara EE.UU., o que explica as dificultades dos gobernos españois para manter o equilibrio con Cuba. Na crise xurdiran dúas faccións, unha oligarquía criolla e un sector de notables español. Todo isto provocou o inicio dunha guerra colonial en 1895, ó que se uniu o fracaso das políticas peninsulares e bo sistema de organización militar e político dos cubanos. José Martí sería o líder do Partido Revolucionario Cubano, baseado nos principios do nacionalismo cubano e nos principios de democracia. As relacións entre Martí e o sector militar non eran boas, pero conseguiron o estalido militar en 1895 co grito de Baire, sucesor do grito de Yara (¡Viva Cuba libre!), comezando a guerra colonial contra a metrópole, cun sistema de guerrillas en Cuba, dirixidas por Maceo. Na guerra de Cuba distínguense dúas fases, a guerra colonial ( primavera 95- primavera 98) e a guerra imperialista (primavera 98- verán 98). A primeira fase é a fase longa e na que se xesta a fundamental segunda fase. A guerra colonial tivo compoñentes de guerra moderna, cun apoio rural e popular fronte a un exército organizado e dirixido por tres militares, Martínez Campos, Weyler e Blanco. O 80% do exército español eran reservistas, ó que se engade a inexperiencia nun clima hostil. Os 200.000 soldados españois víronse menoscabados polo descoñecemento do terreo e pola división da illa en partes. O exército español non derrotou ós insurrectos cubanos ó non poder competir co sistema de guerrillas e ó estallar un clima de bo tempo. Durante a guerra tivo lugar unha acción diplomática expresada nas relacións entre España e os EE.UU. Nun primeiro momento os EE.UU. mantivéronse á marxe, aumentando progresivamente o seu exército. O estado de opinión norteamericano mudaría dun típico illamento ó intervencionismo. A explosión do barco de guerra estadounidense Maine en 1898 tivo efectos demoledores para as relacións entre EE.UU. e España polo que a rexencia de María Cristina tentou frear a guerra pero non o logrou. A oferta dos EE.UU. pola illa era de 3 millóns de dólares e 1 millón para os negociadores. O dilema debatíase entre o enfrontamento ós EE.UU. ou a renuncia á illa, decisión que debilitaría á Rexencia. España pediría axuda a Francia, Inglaterra e ó Imperio Austrohúngaro, pero non contou con apoio polo desinterese xeral no Caribe e pola preferencia no Pacífico. Salvo Moret, os políticos españois decidiron ir á guerra e enfrontarse ós EE.UU., desastre militar xa en maio de 1898, ca derrota en Santiago de Cuba das tropas do Almirante Cervera e pola inferioridade loxística con respecto ós americanos. O primeiro armisticio foi en agosto do 98 e desembocaría no Tratado de París de outono do 98. O Tratado non foi unha negociación, senón unha aceptación dos puntos tratados no armisticio. España abandonou Cuba, Porto Rico, Filipinas, aceptado por unha comisión encabezada por Monteros Ríos. O resultado final foi que EE.UU. entre nunha nova etapa mentres que España entra noutra co fin do Imperio.


v     A eclosión do rexeneracionismo.
O rexeneracionismo foi unha realidade visible trala crise do 98, da man de intelectuais como Xoaquín Costa, defensor da denuncia dos males de España. Na prácticas as reformas foron en xeral escasas. Francisco Silvela, voz do partido conservador, define, en agosto do 98, a España como un país sen pulso. A crise do 98 non significou un cambio total do réxime da Restauración, apenas xerou un debate político no Senado e a penalización moral sobre a conducta dos políticos e militares non existiu. A resposta que se deu á crise foi sentimental e representada só polo pobo. O 98 introduce temas novos e reforza tendencias iniciadas nos anos 90. As consecuencias políticas a curto prazo foron escasas e Costa non chegaría a ser deputado, polo que a corrente rexeneracionista non tería expresión política. A medio prazo, o primeiro tercio do século XX está marcado polo 98, especialmente en política exterior, cancelando tódolos soños iberistas, xirando cara ó africanismo e cara ó entendemento con as grandes potencias europeas. Desde comezos do XX volveu a escena política o tema de África, ca ocupación do Rift. A ocupación de Marrocos xa se plantexara con Isabel II nun contexto internacional de carreira colonial. O valor estratéxico do Rift era importante por ser o paso do Canal de Suéz. O tema de África entrará nunha crise no reinado de Alfonso XIII, co debate entre españolistas e africanistas.
O 98 provoca un cambio na política económica, cun viraxe proteccionista e unha vía de desenrolo do capitalismo en España. A fins do XIX a crise agraria era unha realidade en España por mor das importacións de carne e leite en Sudamérica. A competencia con Europa era forte, polo que, como medida de protección, os países autoprotéxense, exceptuando o Reino Unido e Dinamarca. En España a crise fíxose patente nos últimos anos do XIX con medidas proteccionistas como os aranceis de 1906 e 1921, o que puxo de relevancia a importancia da autarquía en Europa. A crise acelerou un modelo económica baseado na activación dunha nova política económica, baseada en prácticas como a nacionalización do país, o intervencionismo do Estado e a política proteccionista.
En termos políticos a crise do 98 non tivo efecto a curto prazo, pero si a longo, especialmente ca creba do sistema da Restauración, case continuo ata 1923. A política de cambios foi escasa e propiciou a aparición de intelectuais que trataron de construír a nación española. Entre elas destacan Azaña, Ortega, D´Ors, puidendo traer a España novas teorías. En España non temos un autor no que se inicie esta xeración, xa que a homoxeneidade era unha realidade. Isto vincúlase ca crise do 98 e coa idea de recuperar España desde a periferia Barcelona- París.


Tema 4. Unha lenta modernización económica.
v     As grandes liñas da economía española contemporánea.
Nas visións sociais sobre a España contemporánea conviven un crecemento intenso e un descenso progresivo da situación de España. O incremento do nivel de benestar foi grande, anque en épocas posteriores perdería posicións. Dentro desta visión xeral distínguense períodos, xa que o século XIX vive un crecemento máis lento co século XX, con períodos importantes de 1830 a 1870. O PIB de España crece de 1850 a 1913 a ritmo anual dun 1´4%, mentres que de 1913 a 2000 crece un 3´5%. En termos per cápita, na primeira etapa crece un 0´9% fronte ó 2´6% da segunda etapa. No XIX o crecemento e máis moderado, lento e regular fronte á irregularidade do século XX. Dous períodos de intenso crecemento foron os intervalos 1913- 1929 e 1951- 1973, fronte a un período de retroceso de 1929- 1950. Ata 1980 non se recuperaron os niveis relativos do século XIX. O atraso económico de España nace no XIX e continua ata 1950, ca excepción do intervalo 1913- 1929. Esta evolución de España ten máis similitude cos países mediterráneos que cos países centrais ou da Europa do norte. Tortellá fala dun patrón latino de crecemento para España, Portugal e Italia polo peso dun culto católico, por un escaso individualismo e por un forte proteccionismo. Ata 1959 España dispón dunha política económica proteccionista, de nacionalismo económico, fronte ó librecambismo e aperturismo de Portugal. A industria téxtil, a do algodón, a metalurxia e a minería serán sectores protexidos, polo que España terá que pagar sobreprezos. Unha das razóns que explican o atraso de España foi a falta dunha reforma agraria. A atribución á agricultura do carácter atrasado da economía española continúa na actualidade en obras de Nadal, Tortellá ou Carreras, autor que di que a agricultura non é a única culpable.
Outro factor de carácter institucional inflúe no escaso rendemento da industria española é a educación, cun nivel de alfabetización tardío. Cara 1930 un 50% da poboación española non sabía ler, resultado do peso da cultura católica.
v     Transición demográfica e procesos migratorios.
O legado da España de fins do XIX consistiu nunha estructura demográfica antiga, cunha poboación en proceso de mobilidade interna e externa. Os patróns de comportamento diferenciaban a España dos países europeos. A estructura industrial estaba excesivamente rexionalizada, cun despegue moderno no segundo tercio do XIX en Cataluña e Andalucía. O sector industrial catalán consolídase ó longo do século, mentres que o andaluz é sustituido por Asturias e polo País Vasco. A finais de século España é un país basicamente rural, con activos agrarios fronte á supremacía do sector terciario en Arxentina ou o industrial en Inglaterra. A industria española é basicamente lixeira, xa que a siderúrxica non chegará ata o século XX, cos Altos Fornos de Vizcaya en 1902. O feito de ter un carácter agrario non implica rasgos feudais, xa que, ó longo do XIX, os cambios institucionais foron frecuentes, creándose unha especie de burguesía agraria e un modelo de agricultura extensiva e complementaria (agricultura mediterránea máis especialización). España busca ser o principal suministrador de cereais de Europa, favorecida polo inicio da Guerra de Crimea en 1856. O viño tivo unha época dourada pola filoxera que afectou a Francia, competidora dos españois. Tras Francia a epidemia pasou a Portugal, favorecendo os intereses de España. A agricultura é extensiva, parcialmente especializada, e cos ideas complementarias. A España do XIX favoreceu a creación dun mercado interior axudado pola creación do ferrocarril en 1848. Os primeiros recorridos foron Madrid- Aranjuez e Barcelona- Mataró, iniciando a súa expansión a partir de aí. No recorrido do ferrocarril o apoio estatal resultou fundamental, cunha financiación de ata o 70%. A fins do XIX uníase a capital do Estado con tódalas capitais de provincia. O trazado foi decisivo á hora de constituír un mercado interior, co transporte de mercancías, especialmente productos agrarios e mineiros.
No primeiro tercio do século XX repítese o esquema básico de finais do XIX, ca preeminencia do Antigo Réxime. A demografía española está crecendo, caracterizada por unha alta mortaldade (epidemias, alta mortalidade infantil, mala alimentación), cun cambio trala crise de 1880. As taxas de mortalidade pasan do 29 por mil ó 16 por mil trala guerra. A natalidade tende a manterse alta, sendo unha pequena explosión demográfica. No período de crecemento (1810- 1880) os intervalos máis favorables foron 1910- 1920 e os anos 50, mentres que un momento adverso foi a gripe de 1918, último reducto de mortalidade catastrófica. A enfermidade non foi exclusiva de España, xa que Francia tamén a sufriu. No primeiro tercio do século XX o modelo demográfico mellora, cunha maior esperanza de vida e unha gran mobilidade social. Os sectores terciario e secundario avogan por estas condicións. A mobilidade territorial consistiu no traslado de efectivos do campo á cidade, xa que a vida pública do XIX foron as cidades, con menor desenrolo cas europeas. A orla mediterránea acapara máis do 75% da industria, exceptuando Madrid no interior.
A gran novidade é a emigración exterior, xa na década dos 20 co movemento campo- cidade. A poboación española comezou a emigrar nunha época tardía. A emigración europea faino de norte a sur, incorporándose España ó fenómeno migratorio. A emigración converteuse en masiva desde finais do XIX, con catro emigrantes por cada 1000 habitantes. A emigración foi rexional, especialmente no cantábrico e no sudeste. A primeira tivo como destino América, mentres que a segunda dirixiuse a África. A emigración revela unhas posibilidades maiores no país ó que se emigra, supoñendo unha retroalimentación do individuo que emigra. España incorporouse á tendencia migratoria transoceánica e norteafricana ata 1929, sempre por debaixo de Italia e Inglaterra.
v     A agricultura: expansión, crise, expansión.
No primeiro tercio do XX a agricultura caracterízase pola súa expansión, con numerosos cambios internos. A agricultura española é unha agricultura que ocupa ós 2/3 da poboación activa e o 40% do PIB. A producción agraria medra, unido á especialización rexional e á intervención do Estado no sector agrario. As reformas institucionais baseáronse nas reformas xurídicas e no cambio nos usos do solo, destinándose a usos agrícolas terreos gandeiros e forestais. A agricultura disfrutou dunha expansión, con 4 millóns de hectáreas novas e orientada cara a inversión. Este sector, beneficiado pola reforma agraria liberal, enfrontouse á crise agrario finisecular, patente xa desde 1879 en tódolos países europeos.  A crise ven determinada pola formación dun mercado mundial de productos agrarios (trigo, carne), competindo ca producción dos países europeos. A crise resolveuse con medidas proteccionistas e transformando o sector agrario, ca derrota do rentismo, sector intermediario que posuía a titularidade da terra. O cultivador identificaríase co propietario, especialmente na España septentrional en contraposición co sistema típico do sector meridional, onde aínda sobrevivía o rentista nunha agricultura extensiva con man de obra non cualificada. Este dobre modelo explica a necesidade dunha reforma agraria, que non chegará ata a II república.
A resposta á crise non só foi de carácter proteccionista, senón que houbo medidas de reforma interna, co crecemento da producción agraria por: I. Maior intensificación do uso do solo, especialmente no sector cerealista, coa eliminación do barbeito e da rotación de cultivos; II. Diversificación da producción, con hexemonía de cultivos cítricos, leguminosas, plantas forraxeiras e especies pratenses. Flores de Lemos escribiu en 1925 Sobre la dirección fundamental de la agricultura española, onde fala do incremento da producción de cereais- pienso e do descenso en cereais- alimento. Esta dirección leva a un incremento do sector gandeiro, suxeito ó pago pola especialización. O crecemento da producción agraria provoca unha especialización gandeira cada vez máis importante, baixando a gandería equina fronte á bovina por intereses alimenticios. As rexións do norte especializaríanse en carne e leite, fomentando un sistema rexional. O crecemento non sería posible sen innovacións técnicas, ca aplicación dos principios de agronomía as prácticas agrícolas. O capital introduciuse no campo mediante a mecanización, provocando a modernización do sistema agrícola. No primeiro tercio do XX produciuse o fenómeno de aplicación ó campo da última tecnoloxía agraria, con novos apeiros como o arado de vertedera, fabricado de forma industrial e non de forma tradicional. Os fertilizantes de orixe química tiveron un gran éxito, precedido dunha fase de cambio no abonado da terra (guano de Perú). Alemania foi o país emprendedor na modernización agraria de Europa. Asemade producíronse unha serie de cambios no cultivo do millo, ca introducción do millo híbrido. A especialización rexional provoca unha agricultura mixta na que participa a administración do Estado. A crise propiciou cambios como a creación do Ministerio de Agricultura, non permanente e con novidades como a construcción de granxas experimentais. No XIX os experimentos eran particulares, levados a cabo por personaxes individuais para o seu beneficio, co sistema de Denominación de Orixe no sector vitícola. Entre 1895 e 1910 o gasto en agricultura multiplicouse por catro, con medidas de carácter institucional como a política de colonización agraria, expresada por González de Besada como una reforma agraria técnica, con cambios no sistema de regadío e ca creación dunha confederación hidrográfica.
v     Vellas e novas industrias. Unha conxuntura especial: os efectos da neutralidade na Gran Guerra.
O proceso de industrialización foi longo, anque nos anos 60 e 70 aparece un despegue industrial en Cataluña, anque sen continuidade na Restauración. O proceso xa comezou nos anos 40 e 50 e ralentízase a partir dos anos 70. No primeiro tercio do XX inténtase recuperar o terreo perdido, especialmente a partir de 1914, ca neutralidade española na I Guerra Mundial, neutralidade con consecuencias económicas positivas. A fins do XIX a estructura da industria española baséase na industria lixeira, concentrada en rexións, principalmente Cataluña, cunha gran exposición en 1888 e no País Vasco, especialmente Vizcaia. A concentración máis importante estaba en Cataluña, cunha hexemonía no sector téxtil xa en 1856 na industria algodoeira. En 1900 Cataluña mantivo o 90% da industria téxtil algodoeira, anque aumentou a producción de cáñamo (43%), seda (55%) e la (63%). Outros dous polos serían o núcleo asturiano e Oviedo, sustituindo a Andalucía e Valencia, cas industrias de bens de consumo.
Na evolución de transformación industrial distínguense varias fases, unha desde 1898 a 1914, cun proceso lento, mentres que na desde 1914 ata os anos 30 o crecemento é máis rápido. O sector agrario aportaba o 34% e o sector industrial o 31%. Os cambios internos son importantes, cun descenso das industrias lixeiras e un incremento da industria pesada. En 1900 a industria de bens de consumo representaba o 49% da producción e a industria de bens de equipo o 22%
A modificación interna pon en relevancia a combinación de novas e vellas industrias, con novas industrias como a alimentaria, a industria vinícola, ca conservación das Denominacións de Orixe e o sistema traído desde Burdeos, a industria conserveira e da salazón. En 1902 fundáronse os Altos Hornos de Vizcaia, gran avance para e época. Os barcos que exportaban ferro á costa de Cardiff pretendían voltar con ouro, pero só o fixeron con carbón. Dúas rexións próximas, Oviedo- Bilbao non se agruparon para o ben da industria. Sectores novos serían a industria do cemento, vinculada co proceso de urbanización na cidade, a industria química, exclusiva do século XX e froito da investigación, o negocio da moda e das primeiras perruquerías e a industria da automoción, coalición hispano- suíza creada en Barcelona en 1904. En Galicia, no primeiro tercio do XX, apareceu en Chavín (Viveiro) unha fábrica de motores agrícolas.
v     A transición enerxética.
O carbón foi o gran protagonista da primeira fase da revolución industrial e empregouse como fonte de enerxía básica. Durante o século XIX tivo lugar a sustitución do carbón vexetal polo mineral, un producto que existía en abundancia en España (zona asturiana- leonesa e zona de Serra Morena). Neste século houbo unha explotación sistemática do subsolo, anque con dous problemas, o elevado custo da extracción do carbón e a importancia da competencia arancelaria. O custo da extracción ven determinada pola calidade do carbón, cunha vinculación Bilbao- Reino Unido, importando carbón británico en compensación do ferro exportado. O carbón español acapara o 50% do mercado interior español, anque o seu consumo é relativamente baixo. No século XX descóbrense novas fontes de enerxía diferentes do carbón. Dende 1900 á Guerra Civil prodúcese un aumento do consumo de enerxía, cun crecemento anual dun 2´94%. Mediante embalses prodúcese a introducción da enerxía eléctrica e do petróleo. A electricidade foi moi importante nos países con problemas enerxéticos, entre eles España, ou con poucas materias primas, entre eles Italia e Xapón. A electricidade permite localizalas plantas industriais en sitios máis preto dos consumidores, separándose a producción de consumo de enerxía. A electricidade pódese aplicar a servicios como o alumbramento público, cambiando os modos de vida de millóns de habitantes en moi pouco tempo. Asemade resolve un dos problemas fundamentais, o transporte, co tranvía e o metro. No século XX prodúcese un cambio na estructura do consumo de enerxía, reducíndose o consumo de carbón, con só ¼ de consumidores de carbón en 1930. A gran novidade do século XX é a incorporación da electricidade, proceso rápido, anque lento ata 1914 polos efectos producidos pola I Guerra Mundial, xa que provocou en encarecemento do carbón que favoreceu o petróleo e a enerxía eléctrica. A estructura empresarial española modificouse, xa que se necesitaron grandes investimentos na enerxía eléctrica. Na España do primeiro tercio do XX aparecen dous grandes proxectos, o proxecto industrial vasco e o proxecto hidroeléctrico catalán, vinculado ó proxecto industrial canadense, xa que aporta a maior cantidade de capital para construír embalses. O sector eléctrico español tivo estes dous grandes polos pero desde os anos 20 foi capaz de exportar recursos empresariais cara ó exterior. En España prodúcese a electrificación da economía, aumentando o consumo nos anos 20, anque con hexemonía do carbón ata 1933. No consumo mundial, a segunda fonte de enerxía foi o petróleo, mentres que en España era a enerxía eléctrica. O petróleo tiña que ser importado, por iso o Estado organizou e regulou a importación e o refinamento do petróleo. O Estado concedeu o monopolio de distribución do petróleo a particulares ou empresas privadas como Campsa. A importación de petróleo facilitou a expansión do novo sector industrial da automoción, sector que explotaría nos anos 20. A gran novidade do primeiro tercio do XX foi a modernización da vida española en moitos ámbitos (demográfico, industrial, enerxético). Neste período aparece unha intención de acurtar distancias co resto dos países europeos mediante unha intervención sistemática do Estado (nacionalismo económico). Dentro da modernización da vida económica española, nun modelo de nacionalismo económico, factores fundamentais serían a sustitución da importación pola exportación e o control de determinados sectores por parte do Estado.


Tema 5. Sociedade de élites, sociedade de masas.
A sociedade española do primeiro tercio do XX está nun proceso de estructuración, con moitos cambios con respecto do XIX, entre os que destacan: I. Transición cara unha sociedade urbana e de clases; II. Transformación dos seus mecanismos tradicionais, con novos modos de sociabilidade de forma corporativa; III. Intensa conflictividade, coa definición espacial de cada sector, especialmente trala I Guerra Mundial co trienio bolchevique (1919- 1921). Isto esconde un movemento interno da sociedade española, de definición da nova sociedade de masas, con problemas comúns a Europa.
v     A sociedade española a finais do século XIX: a hexemonía das elites tradicionais.
O paso a esta sociedade prodúcese no primeiro tercio do XX, con dúas estructuras sociais diferentes, as clases tradicionais do XIX e as clases medias urbanas, de maioría burócrata e obreira. Os primeiros vincúlanse ca propiedade da terra e ca propiedade industrial, sendo a maioría nobres distinguidos, con 2.000 títulos con Alfonso XIII. Desde 1874 seguiron creándose títulos nobiliarios, ata 300 con Alfonso XII. Esta importancia nobiliar denótase na loita entre o conde de Romanones e o marqués de Alhucemas pola dirección do Partido Liberal. A base da nobreza era a propiedade da terra, organizada para a percepción de rendas e non para a explotación directa. Os maiores contribuíntes ostentarán algún título nobiliario, incluída a nobreza terratenente. Na Restauración iníciase unha burguesía de negocios, con poder pola expansión colonial e polos efectos da Gran Guerra. En 1920 dos 100 grandes capitalista censados en España, 24 teñen títulos nobiliarios.
A Igrexa e o exército serán polos importantes na constitución da sociedade do momento, exercendo unha influencia directa por non ter o exército un inimigo exterior e por ocuparse do problema de orde público. Isto herdase do XIX e continúa vixente no XX, cunha gran capacidade de intervención do exército, representante da violencia lexítima e dos intereses da patria. A desproporción entre oficialidade e tropa era importante, con catro soldados por cada dirixente. Os facultativos querían ascensos por méritos de guerra ou por valor, motivo de división. A Igrexa recupera parte do poder económico que tiña con Isabel II antes da desamortización. O clero regular pasou de 57.000 a 81.000 en 1930, con importancia no proceso educativo.
v     Urbanización e mesocracia urbana.
O crecemento das cidades foi importante, cun millón de habitantes en Madrid e máis dun millón en Barcelona. Nos núcleos de más de 10.000 habitantes pásase dun 15 a un 20% entre 1900 e 1930. Os núcleos urbanos acollerán a máis habitantes cas zonas rurais, especialmente na Barcelona da II República. O plan de Cerdá provoca un reordenamento de Barcelona, con novos servicios como alcantarillado, auga, metro. Esta sociedade urbana intégrana as clases medias polo proceso de concentración fabril e pola creación de corpos variados (funcionarios, xuíces), colexiados e cunha xerarquía interna. En Correos e Telégrafos os funcionarios duplícanse entre 1875 e 1902, co acceso da muller ó traballo extradoméstico.
v     As clases traballadoras: obreiros e campesiños.
No primeiro tercio do XX xorden unha serie de transformacións importantes, incrementándose, de forma xeral, o proletariado industrial. En 1920 millón e medio de obreiros estaban censados. A súa transformación cualitativa foi fundamental, con concentracións fabrís e traballadores por conta allea. As tres rexións máis industriais, Cataluña, Vizcaia e Asturias, concentran o maior número de obreiros. Este grupo terá un carácter autónomo, con signos sociais importantes e definitorios como o Primeiro de Maio (Chicago, 1890), formando unha específica cultura obreira a través de las Casas del Pueblo, alternativa á sociedade burguesa. Os anarquistas crearían os Ateneos Obreiros, con menos capacidade organizativa cos socialistas. Finalmente xorden cambios no rural, cunha distribución desigual da terra e unha maioría xornaleira na zona meridional de España. Fronte á tese kautskiana, que cría nunha concentración da propiedade agraria, o século XX reforzou a pequena e mediana explotación. Segundo o censo de 1920, de 4´3 millóns de empregados no campo, medio millón son aparceiros, dous millóns son propietarios e case dous millóns son obreiros agrícolas. Os rabassaires cataláns e os foristas galegos reivindican este sistema de pequenas explotacións.
O modelo triunfante do século XX será o corporativismo, integrando a individuos illados. Na década dos 20 hai censados moitas asociacións (5.609 en 1904, 18.986 en 1916), con sociedades obreiras, mutualistas, profesionais. O modelo organizativo dobre xorde no asociacionismo obreiro, co tránsito do oficio ó sindicalismo de masas gracias ó incremento obreiro e á súa capacidade organizativa, manifestada con dous modelos, un reformista, ca UXT e un revolucionario, ca CNT, e un terceiro de base confesional. A UXT, creada en 1888, era o brazo sindical do PSOE, creado en 1879 por Pablo Iglesias e con figuras como Largo Caballero ou Besteiro. Desde a súa fundación combinou a loita na rúa con diálogo e institucións oficiais. A súa posición como modelo de acción é graduado e moralista, con reivindicacións da mellora das condicións de vida obreiras.
O modelo anarquista foi distinto, con tradición no Sexenio e cas experiencias do terrorismo nihilista de fins do XIX. En 1910 constitúese en Barcelona a CNT, a organización anarquista máis importante de Europa. En 1919 xa contaría con máis de 700.000 afiliados por 160.000 da UXT, situación que se mantivo na dictadura de Primo de Rivera e igualada na república. As súas orixes sitúanse na solidariedade obreira, paralela ó desenrolo catalán en 1905. A CNT caracterízase polo antipoliticismo, polo revolucionismo e pola acción directa cos patróns. Os seus centros estaban en Cataluña e Andalucía, especialmente ó longo da I Guerra Mundial e ata 1923. Outra variedade de sindicalismo obreiro foron de carácter confesional, apoiados pola Igrexa.
O  asociacionismo agrario foi a gran noticia do século XX, cunha organización que articulou a pequenos e medianos campesiños xa desde 1907. Castela, Navarra, Galicia e Cataluña serían fundamentais neste tipo de sindicalismo. A expansión destas tendencias corporativas pasan á industria e á patronal, cunha organización, Fomento del Trabajo Nacional, creado en 1868 en Barcelona ou La Liga Nacional de Producción. O papel dos empresarios é un punto cuestionado, falando da súa influencia na política económica do país por medio da presión e da elaboración de alternativas como gardas cívicas, somatenes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario